El poder detrás del medio: el caso de Abc Color

Aldo Zucolillo apoyó abiertamente la candidatura de Fernando Lugo.
Ahora realiza campañas mediáticas en busca de imponer la agenda
de los poderes económicos del que es referente | Foto: Archivo APC

Un promedio de 32.000 ejemplares vendidos por día y una imagen periodística creíble son suficientes en Paraguay para construir la agenda de los medios e incidir en la agenda política. Largas campañas informativas contra los adversarios políticos y los que atentan contra los intereses de su propietario, conceden al diario Abc Color la temida frase «cháke Abc». El vínculo que tuvo con el stronismo. Los grandes intereses económicos de su propietario Aldo Zucolillo. Las emblemáticas campañas contra sus adversarios. Esta es la historia de dos palabras que mienten.

Corrían los últimos meses del año 1966, en plena época de consolidación del régimen estronista. En aquel ambiente de «Paz y progreso», un fornido hombre de 37 años, de sangre italiana, estaba en vigorosas gestiones para cumplir su sueño de tener un medio de comunicación. ¿De dónde sacaría la plata para montar el periódico? ¿Cómo haría para obtener el permiso del dictador? ¿Con quiénes formaría el plantel periodístico? Tozudo como siempre, luego obtendría un buen préstamo, además del capital que disponía en ese momento. De la mano del publicista catalán Miguel Geralt Barceló, ideólogo periodístico del diario a quien luego despacharía, accedería a una reunión con Stroessner, quien finalmente le daría el permiso, y las exenciones fiscales del Estado para importar tecnología de punta.
Varios meses después de haber imaginado aquel proyecto, el día esperado había llegado: un 8 de agosto del 67, el primer número del diario Abc Color, con 10 mil ejemplares, con la famosa foto de Lapacho en tapa, circulaba por el país. El invitado especial en la aparición del nuevo medio no podía ser otro: el general de Ejército Don Alfredo Stroessner daba la bienvenida al «Diario joven con fe en la patria».

Es muy probable que Aldo Alberto Zuccolillo Moscarda, hoy con 78 años, ya imaginara en aquel tiempo que 41 años después su medio vendería un promedio de 32 mil ejemplares por día y 945 mil mensual –según el Departamento de Distribución de Abc–; que contaría con el más especializado plantel periodístico integrado por más de 110 profesionales, y con un promedio de 100 páginas a todo color; también que incidiría poderosamente en la formación de la opinión pública y en la agenda política del país. Sobre todo, ya entonces habría imaginado que con un medio influyente, no necesitaría ganar elecciones para ejercer poder.

La línea editorial e informativa

Abc Color desarrolla en la cabeza de sus 32 mil lectores diarios una línea informativa y editorial con dirección clara, gracias a la férrea mano con que su director lo maneja. Desata largas y pertinaces campañas contra objetivos políticos, sociales y económicos, teniendo como auditorio a un país pobre, de escasa cultura de lectura por el elevado analfabetismo raso y funcional, lo que lo convierte en terreno fértil para la manipulación.

Una de sus más largas campañas fue la desatada contra la expropiación de 52 .000 hectáreas de las casi 600.000 que posee la Secta Moon en Puerto Casado, Chaco. El sociólogo y ex senador José Nicolás Morínigo, quien presentó el proyecto de ley de expropiación, lo sabe muy bien. «Observé una forma de presentación de la información totalmente equivocada… esta campaña mediática de Abc estaba vinculada con los intereses del propietario del diario en desarrollar negocios con la Secta Moon, como el gasoducto que vendrá de Bolivia o la futura extracción de petróleo», afirma el sociólogo. La campaña dio sus frutos: casi tres años después de haber sido sancionada por el Congreso, la ley fue derogada. Aquí el valor defendido fue la «sagrada» propiedad privada.

La recuperación de la soberanía sobre la represa Itaipú es sin duda la más simbólica campaña de Abc. Desde los inicios de la construcción de la represa, el diario cuestionó el contenido del tratado firmado con el Brasil. Hoy, a décadas de aquella firma, Abc se embandera con el rol de defensor de los intereses nacionales, ya que fueron comprobadas todas las denuncias contra el injusto tratado que perjudica los intereses del país. Abc: defensor de los «altos» intereses del país.

Estrategia informativa

Campañas como las citadas arriba se enmarcan dentro de una estrategia comunicacional: abordar temas transversales vinculados a intereses y valores nacionales con los que se identifica la sociedad. Detrás de la construcción de identidad del lector con Abc, viene la credibilidad en el medio, la que luego es manipulada con una interpretación sesgada de los hechos y acontecimientos de la realidad, en función a determinados intereses. El lector atento de Abc observará entonces que la libertad de expresión (la amenaza de Chávez con Telesur), la lucha contra la corrupción estatal (El caso saqueo del BNT) y la dictadura (La serie «Contra el olvido») y la defensa de la propiedad privada (la criminalización de las organizaciones campesinas que ocupan tierra), son los ejes temáticos que atraviesan sus páginas diarias y dan sustento a sus largas campañas informativas. Detrás de estas posiciones traducidas en informaciones y editoriales, se agazapan grandes intereses (ver cuadro de empresas de Zuccolillo). Tal como explica el sociólogo Tomas Palau: «Abc es como un paraguas que defiende los intereses de Zuccolillo y de los sectores empresariales del país». Tal como se comprueba en su editorial del 23 de noviembre pasado, titulado: «Un empresariado dividido será presa fácil de la “revolución” izquierdista». Cualquiera diría que leyó a Lenin.

Esta cobertura mediática a los sectores de poder también se ejemplifica bien en el titular de tapa de Abc del pasado 16 de diciembre, cuando afirmaba: «Una masiva respuesta a la protesta de los productores», con los colores de la bandera paraguaya en el vértice izquierdo superior del la tapa, aludiendo al denominado «Tractorazo», la manifestación organizada recientemente por los gremios de sojeros y ganaderos, con el apoyo de varios gremios empresariales. En el editorial de ese mismo día, Abc afirmaba: «La inseguridad y la falta de empleo hartaron a la nación completa». Aquella edición fue una abierta confrontación contra las intenciones del gobierno y de las organizaciones sociales de crear más impuestos a la tierra y a la producción agrícola empresarial. Y su contenido estaba muy lejos de su histórico eslógan publicitario: «La verdad nos hará libres».

Construcción de la agenda mediática

«¿Quién tiene la biblia…?», es la pregunta que se escucha a tempranas horas de la mañana en las redacciones de los medios de comunicación comerciales. Es que aquel que llegue primero a la mesa, tomará presuroso Abc Color y lo devorará, mientras los demás esperan atentos su turno. La frase lo dice todo: los periodistas de los demás medios tienen como principal referente para la cobertura y la recolección de noticias del día a este diario. Así, la cabecera de la tapa de Abc será, muy probablemente, la noticia más perseguida del día. Miguel López, periodista del diario Última Hora, explica este fenómeno de la siguiente forma: «Los jefes de redacción de los medios leen Abc y luego dan los temas que serán buscados en el día. Los periodistas del plantel leen atentos Abc, porque saben que si no trajeron las noticias del día que trajo Abc, serán amonestados».

De esta forma, las informaciones de Abc, al hegemonizar el pensamiento de lo periodistas en general, hace lo propio con la agenda informativa diaria de los demás medios. Pero es un triple efecto: hegemoniza el pensamiento de sus lectores directos, ampliamente mayoritario en el mercado de la prensa escrita con relación a los lectores de los demás diarios, del resto de la denominada «gran prensa», y, finalmente de la llamada opinión pública.

Incidencia en la agenda política

Esta plataforma le da la capacidad de construir, en gran medida, la agenda política país. Así lo admite el senador liberal Alfredo Jaegli, «Abc es el que hace la agenda. Acá los políticos le temen a Abc… Lugo es un producto de Abc».

Capacidad que le permite incidir en las decisiones gubernamentales, en incluso muchas veces condicionar los actos de los políticos: legisladores, jueces, fiscales y ministros y altos funcionarios del Poder Ejecutivo. Así, muchas de las medidas del Estado paraguayo terminan favoreciendo a los intereses del propietario de Abc Color y de los sectores de poder real.

Diego Verón de Astrada, analista de medios del Grupo de Comunicación Tesape’a, explica esto con lo siguiente: «Abc Color se ha convertido en un factor de poder, en gran medida ante el desprestigio de las instituciones estatales. Este medio logró capitalizar parte de ese vacío de poder y credibilidad durante el caótico proceso de transición». Y agrega: «La sociedad civil pasó de temerle a un Estado autoritario a temerle a un medio de comunicación autoritario. Se creó la consigna de «no te metas con los medios, no te metas con Abc Color».

Los grandes intereses de Zuccolillo

Empresas de la familia
Financiera Atlas S.A.
Inmobiliaria del Este
Consultora Atlas
Hotelera Atlas S.A.
Silpar (anteriormente La Perseverancia)
Imprenta Mercurio
Núcleo S.A (Personal)
La Metalúrgica
Mariscal López Shopping
Zusa SACI (empresa dedicada a la ganadería y el rubro de combustibles)
Pety S.A.

Fuente: Los herederos de Stroessner, del periodista Idilio Méndez

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