A veces los médicos son la dolencia

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En el Hospital de Clínicas, como en el interior del país,
la precariedad es una constante. La falta de recursos
agrava la escasez de personal de blanco.

En nuestro país la facultad de Medicina está vedada para los pobres. Un hijo o hija de trabajador de la ciudad o del campo difícilmente puede ingresar y sostenerse. Por el contrario, se necesita duplicar la cantidad de médicos y redistribuir su ubicación geográfica. Sin embargo, mecanismos poco claros no permiten adaptarse rápidamente a la gente que ha ido a estudiar a Cuba. ¿Le asusta al «establishment» de la salud la posibilidad de perder privilegios con un sistema preventivo y realmente público?

En Paraguay hay un médico por cada 901 habitantes, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que para que la atención médica sea de calidad y de calidez, debe haber un médico por cada 600 habitantes como mínimo. El panorama se agrava aún más porque en nuestro país hay una concentración de médicos en el departamento Central y algunas cabeceras departamentales, descuidándose las vastas áreas rurales.

Paraguay no puede costear la formación de todos los médicos que necesita, por eso firmó un convenio con Cuba, y desde 2002 hemos recibimos a médicos formados en la isla.

Guillermo Agüero, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Asunción, dice que cuando él rindió para ingresar a la facultad en 1970 había sólo 37 plazas. Desde hace algunos años hay 130 plazas, de donde sale casi la misma cantidad de graduados.

Agüero dice además que uno de los principales motivos de que no haya la suficiente cantidad de médicos en Paraguay es la falta de presupuesto en la Facultad de Medicina. Esto define que haya 130 plazas, ni una más ni una menos. Y para el 2009 el monto destinado es prácticamente el mismo que el del 2008. Pero el problema no se agota en los números. Además de presupuesto suficiente para la formación de médicos, debe haber la suficiente cantidad de hospitales-escuela y docentes, los dos factores principales para formar médicos.

El Estado firma convenios, pero a veces olvida sus objetivos

A pesar de que el Estado paraguayo no puede sostener la formación de todos sus médicos y a pesar de que urgen profesionales de la salud, increíblemente no tiene una política clara y eficiente para insertar inmediatamente a los médicos formados en el exterior. Cada promoción de médicos venidos de afuera tiene que hacer una aclimatación diferente. Algunos hicieron tres meses, otros seis, otros un año. A otro grupo se le dio el registro directamente.

En julio pasado llegó la última camada de 110 médicos paraguayos formados en Cuba, ávidos de ejercer la medicina en sus comunidades, ansiosos por insertarse rápidamente al sistema de salud paraguayo a través de un proceso de pasantías. Y se encontraron con una maraña de resoluciones ministeriales contradictorias e instituciones con atribuciones interpuestas.

Las autoridades argumentaron que simplemente querían garantizar que la salud de las personas estén en manos seguras e idóneas, lo que es más que correcto. Pero mucho hubo también de incompetencia y burocracia estatal. Luego de reuniones con varios referentes del nuevo gobierno, con la ministra de Salud y con el Presidente de la República, luego de presiones, manifestaciones y comunicados, se alcanzó una solución.

«Los médicos paraguayos recibidos en Cuba prostituyen la profesión, porque dedican demasiado tiempo y atención a sus pacientes, van a domicilio y cobran muy barato». Esta es una frase que uno de los estudiantes de Cuba escuchó de un prestigioso médico recibido en Paraguay, en los días en que la última camada de paraguayos graduados en Cuba gestionaba el reconocimiento de sus títulos para ejercer la medicina acá.

Es evidente e increíble el recelo de algunos médicos paraguayos hacia sus pares recibidos en Cuba. Una parte de ellos cree que la enseñanza en Cuba tiene un nivel de escuelita pyhare y otra cree que en la isla se les «adoctrinó» a los compatriotas.

¿Cuál es la lógica del «adoctrinamiento», tan en boga actualmente, y tan utilizado por la derecha (cierta prensa incluida) para mantener el statu quo? ¿Debiéramos suponer que los médicos que estudiaron en Cuba agarran el estetoscopio con la mano izquierda? ¿O que descifran panfletos mientras auscultan? ¿Y que al final del turno entregan un tríptico muy pedagógico sobre El Manifiesto Comunista?

Un paso seguro… hacia los siguientes pasos

El 22 de octubre pasado el Ministerio de Salud invalidó las resoluciones anteriores y promulgó la 230, donde establece que los 110 médicos paraguayos formados por Cuba realicen una pasantía rural de un año en sus comunidades y hospitales regionales a fin de que puedan obtener sus registro y concursar por las especializaciones.

El principal problema que tienen todos los médicos paraguayos recibidos en la isla es que el convenio es entre país-país y no entre facultad-facultad, por eso no se puede convalidar directamente los títulos. Eso también hace que las autoridades sanitarias paraguayas no estén acabadamente interiorizadas del programa de estudios de las escuelas cubanas y su alcance. Pero hubo promesas de que docentes paraguayos visiten universidades cubanas y viceversa.

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