A tres meses de la reocupación de Marina Cue

Familiares de víctimas fatales, de presos y procesados lo hacen por necesidad y por no dejar que la tierra donde su gente viviera una tragedia sea solo plantación de soja.

Ayer, domingo 27 de setiembre, se cumplieron tres meses de la reocupación. “Estamos bien, tranquilos. Somos 70 familias”, nos cuenta Martina Paredes, hermana de Fermín, ejecutado aquel 15 de junio de 2012.

Marina Cue se encuentra a 35 kilómetros de la ciudad de Curuguaty por la ruta a Salto del Guaira. Allí, en ese lugar, luego de la masacre, volvieron a plantar soja en los lindes del territorio ensangrentado.

El territorio fue donado al Estado paraguayo en 1967 por la Industrial Paraguaya. El gobierno de Alfredo Stroesner, aceptada la donación, transfirió la tierra a la Armada Nacional. De ahí que los pobladores de los alrededores lo llamaban Marina Cue.  Una vez que la Armada desocupó, en 1999, Campos Morombi, del fallecido Blas N. Riquelme, se fue apropiando ilegalmente del predio. En el 2004 el presidente Nicanor Duarte Frutos, por un decreto, transfirió esas tierras al INDERT para la reforma agraria.

Desde ese tiempo, la comisión vecinal Naranja ty, con pobladores de Yvy pyta, Brítez Cue, Carro Cue…, la ocupó. Pero los ocupantes sufrieron cinco desalojos. En el sexto, el 15 de junio de 2012, padecieron un arrebato de locura sicaria, con 324 efectivos policiales que ingresaron a sacarlos a “como dé lugar”.

Los ocupantes actuales ya tienen huerta comunitaria, están plantando poroto, maní. Ya tienen animales pequeños: cerdos, gallinas, cabras, un pequeño almacén de consumo y una pequeña capilla. La gente está en carpas, de a poco algunas casitas de paja se yerguen ante el calor sofocante.

Todos los gobiernos post golpe, tanto el de Federico Franco como el de Horacio Cartes, han reconocido que Marina Cue es del Estado paraguayo, pero nuevas maniobras intentan “blanquear la masacre”, al decir de Martina Paredes.

Entre estas maniobras se encuentra el intento de Campos Morombi de donarlo para un área protegida inviolable en articulación con la Cámara de Diputados.

“No pueden donar una cosa que no es suya. Es para desviar la atención”, asume Martina.

“Tener un pedazo de tierra para producir vida es nuestra idea. Ahora mismo, alrededor, están plantando soja, hay que hacer parar, nosotros mismos los campesinos”, determina Paredes.

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