A quién beneficia el Estado de excepción

Echale la culpa al EPP.

“Pedíamos seguridad y jamás hemos sentido tanto terror”. Liberata Duarte (Maestra de Horqueta).

Un recorrido por varios pueblos de San Pedro y Concepción del comité internacional de observación de violaciones de Derechos Humanos en el marco del Estado de Excepción disparó una pregunta a las nubes: a quién beneficia el Estado de Excepción. El juego no cierra para la gente afectada  ni para la gente que supuestamente solicitó. Aquí una nota sobre el miedo como negocio y el Estado y la gran prensa como persecutoras de las comunidades que se resisten a la sojización del territorio y al reino del complejo narcoganadero.

Elcira Duarte, relta cómo unos 300 efectivos policiales y militares quebrantaron su hogar, en Naranja ty, Horqueta, con helicópteros, ametralladoras, 17 camiones, aquella madrugada del 21 de noviembre.

“Es un tremendo fracaso, un estado de decepción”, comenta el presidente de la Junta Municipal de Horqueta, Julio Morales, luego de relatar por qué la junta municipal solicitó, a través de la intendencia y la gobernación de Concepción, una nueva declaración de Estado de Excepción.

“Pedíamos seguridad y jamás hemos sentido tanto terror”, dispara por su parte, doña Liberata Elcira Duarte, al relatar, en su granja, cómo unos 300 efectivos policiales y militares quebrantaron su hogar, en Naranja ty, Horqueta, con helicópteros, ametralladoras, 17 camiones, aquella madrugada del 21 de noviembre, en la presunta búsqueda de Alejandro Ramos, una persona vinculada al EPP. Cómo imaginarse a una mujer de 71 años con todos los achaques de la edad, hipertensión, diabetes, artrosis, y cómo también imaginarse en ese escenario a una nena de 11 estirada al suelo bajo el cañón del fusil. La nena quedó también en las nubes del terror en su reciente biografía. “30 años serví al Estado y nunca pensé que me trataría de esa manera, como una basura, como una criminal”, dispara, entre sollozos Liberata, una mujer que se pasó gran parte de su vida educando en las escuelas rurales de Horqueta.

“El Estado de Excepción aniquiló Horqueta”, reitera el presidente de la Junta al paralizar el comercio. Es que mucha gente dejó de traer sus productos al mercado por temor a los retenes dispuestos en los caminos entre los pueblos, las compañías, las colonias y los asentamientos. Y, por lo tanto, mucha gente dejó de comprar de los negocios de Horqueta y también de Concepción.

“Las pérdidas son  millonarias”, confirma Yiyo Bareiro, dirigente de la colonia Arroyito, Yby yau, donde se plantan sésamo, mandioca, poroto, maíz y abundan las aves de corral y los animales domésticos.

Un tiroteo en la comisaría de Capitán Giménez dos meses atrás fue detonante de la última declaración de Estado de Excepción dispuesta por El Congreso Nacional y ejecutada por el Poder Ejecutivo. Pero en Concepción muchas autoridades, la absoluta mayoría de los dirigentes campesinos y mucha gente más creen que este hecho, al igual que varios otros, suceden de la mano de sicarios del narcotráfico, del rollo tráfico y otros negocios. Además, nos dice el presidente de la Junta Municipal, quién puede confirmar que los panfletos están hechos por el EPP.

Por qué entonces pidieron el Estado de Excepción

Los pobladores y autoridades hablan de pérdidas económicas por la disminución del ingreso de comerciantes, ante el temor de los retenes.

Y bueno, es que la gente vive en zozobra y se siente indefensa, nos contesta.

Ore avei roimo’a upeicha (que muchos asaltos son provocados por redes mafiosas), sostiene Yiyo Riveros,  y arriesga que existe todo un entramado sicológico para culpar al EPP de todo, como un chivo expiatorio de todos los males y como una cortina de humo que se levanta desde sectores que no quieren que se discuten verdaderos males sociales como la sojización de la zona o la ocupación territorial por parte del complejo narco ganadero. El miedo es el resultado más nítido de las dos declaraciones de Estado de Excepción. El miedo a organizarse, a manifestarse, el miedo a ser vinculado con el EPP. Efectivamente, más que miedo al EPP lo que el Comité Internacional encontró en gran parte de San Pedro y Concepción es miedo de la gente a que se la vincule con el grupo. De esto bien conoce la Organización Campesina del Norte que de más de ochocientas personas afiliadas a la organización ahora se cuenta con 200. Es que impusieron un tremendo daño a esta organización la persecución de sus dirigentes y la prisión por un año y medio de aquellas 14 personas sin que les demuestre en qué concretamente apoyaron al EPP en el secuestro del ganadero Lindstron.

La idea de que cualquier manifestación contra el Estado de Excepción y contra los operativos policiales militares será utilizada para ligar a la gente con el EPP es algo asumido tácitamente.  Kyhyje pope oiko la ñande gente, dice Nicolasa Trinidad, secretaria general de Cenocip, también de Arroyito. Pero en esta comunidad, organizada en 817 lotes, más que a la policía o al EPP se le tiene miedo a la prensa o lo que esta puede decir de la comunidad. Doña Casilda recuerda aquella vez, en la primera declaración de Estado de Excepción, que Arroyito fue dibujada por los grandes medios como una comunidad de apoyo logístico al grupo. “Petei reportera de Telefuturo ou ore asociaciópe, oheichauka la ore radio, la antena, maquinaria agrícola roguerekova como poderoso armamento al servicio del EPP”, les dijo doña Casilda a los miembros del Comité Internacional. Mbaeicha piko no pensai ko’a gente, oreko roguereko familia, romba’apo todo lo dia ha mba’eve pora no guenohei orere.

Echale la culpa al EPP

En Arroyito esta vuelta no se produjeron allanamientos aparatosos. Entiende su dirigencia que se debe a que se encontraron con una comunidad tranquila, sin nada que esconder y muy organizada.

Pero la situación en Kuruzu de Hierro, el lugar donde comenzó esta historia del EPP y la militarización del territorio del Norte, es muy distinta. En seis asentamientos, la desconfianza se hizo carne. La gente mira pasar autos desde lejos, responde desde lejos y con miedo sencillas preguntas y, por protección entre vecinos, dicen naikuaai cuando se les pregunta por la casa de alguna persona. Actualmente, unas seis familias de la comunidad cedieron sus tierras y en algunas ya avanzó la soja, principal producto de la comunidad vecina de brasileros.  En el 2008, en Kuruzu de Hierro, un asentamiento de familias frente a un sojal había empezado su lucha contra la fumigación y la ausencia de franja de seguridad. Se sabe que el roundup, el veneno que se utiliza para matar las plagas de los sojales, produce malformaciones en el 40 por ciento de las criaturas cuyas madres hayan estado expuestas, directa o indirectamente, al veneno, como lo ha comprobado el estudio de las doctoras Stela Benítez Leite, María Luisa Macchi y Marta Acosta

Ya en Saladillo, en un retiro del Obispado ubicado a varios kilómetros del centro de Concepción, el periodista Hugo Pereira comentó al grupo de observadores nacionales e internacionales que cuando las denuncias empezaban a tener eco en diversas instancias, judiciales y políticas,  apareció el presunto ataque del EPP a la finca del colono. A partir de ahí la salud humana y medio ambiental cedieron paso al espectáculo EPP. Por qué el EPP que se dice representar los intereses del pueblo pobre jugaría una carta en contra de la gente a la que supuestamente defiende, se pregunta. En el camino a Kuruzu de Hierro por Horqueta, luego de cruzar tres puentes de madera maltrechos, uno de ellos casi intransitable, en la finca de soja, unos lánguidos arbustos fungen ahora de barrera de seguridad contra el veneno. Y ya nadie habla de los daños que producen los venenos utilizados. A la salida de Kuruzu de Hierro el camino ya es terraplenado hasta Azotey. En medio un pueblo típico del estado de Paraná, Brasil, con silos, extensos territorios de granos transgénicos, maquinarias y otras indumentarias del paisaje del agronegocio. La presión del grano trasgénico sobre las comunidades rurales paraguayas parece ser una constante y los números dan una dimensión de su avance. Pero también del avance de la extranjerización del territorio norteño al darnos cuenta de que los extranjeros de nacionalidad brasileña “pasaron a convertirse en el año 2008 en propietarios de más de 218 mil hectáreas de tierra del departamento de Concepción, un salto 15 veces superior en comparación al territorio que se encontraba en su poder en 1991, siendo así dueños, actualmente, del 13,5% del espacio geográfico de Concepción. Junto a los terratenientes de otras nacionalidades concentran el 16,5% del total del territorio departamental», según el estudio publicado por Hugo Pereira.

Comentarios

Publicá tu comentario

Este mensaje de error solo es visible para los administradores de WordPress

Error: Las solicitudes de API se están retrasando para esta cuenta. No se recuperarán nuevas entradas.

Inicia sesión como administrador y mira la página de configuración de Instagram Feed para obtener más detalles.