A propósito de Mangoré

¿Puede el interés material detener el desarrollo cultural?

 

Agustín Barrios. Imagen: barriosworldwide.com

Antes que nada, que suene La Catedral, una de mis melodías favoritas de Mangoré, la tengo en el computador y es inspiradora para escribir: A propósito de Mangoré.

Afortunadamente, crecí rodeada de amigos músicos, entre ellos guitarristas clásicos. Así conocí por medio de interpretaciones de ellos a Agustín Barrios.

Agustín Pío Barrios nació en San Juan Bautista, Dpto. de Misiones, del Paraguay, en el año 1885, falleció en la ciudad de San Salvador de El Salvador, en el año 1944. También es conocido artísticamente como Nitsuga Mangoré, que corresponde a su nombre Agustín escrito al revés, y Mangoré, lo adoptó en homenaje a un cacique Guaraní.

Uno de los guitarristas clásicos más relevantes del siglo XX, reconocido a nivel internacional. A lo largo de su trayectoria, realizó presentaciones en numerosos países de Latinoamérica, además de Europa, que le permitió conocer de cerca estilos musicales como el romanticismo y el barroco entre otros. Sus composiciones tienen una mezcla de estilos entre lo folclórico y lo clásico, que deleitan a cualquier persona, con un disfrute único.

Muchos artistas nacionales e internacionales que reconocieron en él un talento extraordinario con su guitarra, dedicaron discos, libros, películas en homenaje a Mangoré, para dar a conocer su legado cultural a la humanidad. Por citar algunos nombres: Berta Rojas y Luz María Bobadilla, que con sus interpretaciones enalzaron el nombre de Barrios en la actualidad.

A los 70 años de la muerte de Mangoré

En el 2014, se cumplen 70 años de la muerte de Mangoré, a partir de esto sus composiciones pasarán a ser de dominio público. A un año de este hecho, personas que dicen ser familiares herederos, del derecho del autor, notificaron a varios artistas, con una solicitud de compensación retroactiva por la utilización e interpretación de obras relacionadas a Mangoré.

Esta repentina acción paralizó diversos proyectos culturales, musicales, cinematográficos, etc., que se encontraban en proceso de realización, hasta que jurídicamente pueda demostrarse, si tienen verdaderamente el derecho o no, y que las aguas estén más claras.

Esto me lleva a la pregunta… ¿puede el interés material detener el desarrollo cultural, que fluye naturalmente, como parte de nuestra propia identidad? Para mí la respuesta es más que obvia, pero, ¿se ajusta eso a la ley del derecho de autor? Tal vez habría que revisarla, porque la cultura no puede ser monopolizada, comercializada y restringida de acuerdo a los intereses de unos pocos.

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