A propósito de la muerte del extorturador Antonio Campos Alum

El Colectivo “Carmen Soler” de ex detenidas políticas lamenta que haya muerto sin haber sido sometido a juicio y condenado por los crímenes de lesa humanidad cometidos.

Antonio Campos Alum dirigió durante más de 30 años uno de los centros de tortura más crueles y siniestros de la dictadura de Stroessner-ANR-FF.AA. Prófugo de la justicia, murió libre en su cama sin ser juzgado.

El Colectivo de Exdetenidas Políticas “Carmen Soler” sostiene en un pronunciamiento público que la muerte de Campos Alum significó una “solución biológica contra la impunidad de los stronistas, por los crímenes de lesa humanidad cometidos y aleja del objetivo de juicio y castigo, con cárcel común y efectiva para los genocidas”.

Campos Alum fue director de la Dirección Nacional de Asuntos Técnicos del Ministerio del Interior, “La Técnica”, un centro de detención y tortura que funcionó durante la dictadura de la Trilogía Stroessner-FF.AA-Partido Colorado.

“La Técnica”, según datos fehacientes, fue organizada y estructurada por el coronel Robert K. Thierry, un experto estadounidense veterano de la Guerra de Corea y competente instructor de torturadores.

El extorturador, que murió el 13 de febrero pasado tras haber permanecido 23 años como prófugo de la justicia, fue sindicado como la columna vertebral del Operativo Cóndor y durante más de 30 años dirigió “La Técnica”, creada a fines de la década del 50 con la misión de combatir el comunismo y a todos los opositores al régimen comandado por Stroessner.

Según el comunicado del Colectivo “Carmen Soler”, la desaparición física de Campos Alum, Montanaro y otros  genocidas, no es un beneficio ni un alivio para el pueblo, sino que “nos aleja de nuestro objetivo, que es el juicio y castigo, con cárcel común y efectiva para ellos”.

Las exdetenidas políticas afirman que “los 696 represores, identificados por la Comisión de Verdad y Justicia, son la guardia pretoriana de una sociedad que queremos cambiar, tal y como lo querían hacer nuestros compañeros desaparecidos y quieren hoy los compañeros campesinos sin tierra”.

Por eso afirman que  “la muerte del genocida Campos Alum nos agravia como pueblo”, pues no sólo no se lo juzgó por haber cometido crímenes de lesa humanidad, sino que cada vez se vuelve más lejana la posibilidad de castigar el hecho de haber alcanzado beneficios mediante el terrorismo de Estado, como las millones de hectáreas de tierra robadas y la posesión de bienes mal habidos.

El tenebroso exjefe de la Policía de Investigaciones, Pastor Coronel, con una ametralladora en el hombro y un revolver en el cinto, mira sonriente a un opositor abatido.

Llamativa impunidad

Llamativamente, Campos Alum y su terrorífico centro de tortura sobrevivieron hasta el 22 de diciembre de 1992, pocas horas antes de que se descubriera el Archivo del Terror. El gobierno del general Andrés Rodríguez clausuró definitivamente “La Técnica” ante las cada vez más fuertes presiones de las organizaciones de derechos humanos.

El entonces juez del Crimen, Luis María Benítez Riera, ordenó la detención de Campos Alum, pero curiosa y llamativamente nunca se lo apresó. El quizás más temible y tenebroso torturador se perdió de vista y su recuerdo se fue diluyendo.

Injerencia de EE.UU.

Al identificar a “La Técnica” como “la muestra histórica más clara e importante de la injerencia norteamericana”, la comparan con la actual Secretaria de Prevención e Investigación del Terrorismo (SERPINTE).

“Decimos que la persecución política y militar contra los comunistas en la época de la Técnica se transformó, en la actualidad, en la persecución política contra las organizaciones más combativas y a las que llaman terroristas en el SEPRINTE”, asevera el comunicado del Colectivo Carmen soler.

“El hecho de que hasta hace pocos años el SEPRINTE funcionase, abiertamente, en la Embajada de EE.UU. y que hoy funcione en una dependencia afín a EE.UU., es un elemento, que da una inusitada gravedad en la democracia que exigimos, y que da más certezas que dudas a nuestra denuncia de injerencia norteamericana en la represión de nuestro pueblo”, agrega.

Estos elementos dan pie a la afirmación por parte de las integrantes del Colectivo Carmen Soler de que en Paraguay “continúa la vía represiva de la injerencia norteamericana”.

“En el año 1957, el genocida Campos Alum estudió en EE.UU. las técnicas para castigar de la peor manera al pueblo paraguayo. Hoy, en el Departamento de Concepción, 100 agentes de la FOPE conducidos por el comisario Antonio Gamarra, son instruidos abiertamente por las fuerzas armadas yankis y colombianas para reprimir a los impugnadores del latifundio”.

“Gamarra fue premiado con ese destino por su actuación en casos de terrorismo de Estado, ocurridos contra militantes del Partido Patria Libre. Gamarra integra la banda del SEPRINTE, por cuya dirección pasaron miembros de la actual cúpula policial como Altemburger, o nuestro querellado por crímenes de lesa humanidad, Mario Agustín Sapriza, quien torturaba en la Comisaría 8° (actual 1°) a los comunistas y a los que, sin serlo, se los acusaba de comunistas”, afirma finalmente el pronunciamiento del Colectivo “Carmen Soler”.

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