A once años de la tragedia del Ycuá Bolaños

Carmen Rivarola,  de la comisión de familiares víctimas del Ycuá Bolaños, señaló en una entrevista con la radio educativa “San Roque González de Santacruz” que continúa el dolor de las víctimas a once años del siniestro. Expresó que en el primer año las víctimas recibieron una masiva solidaridad de la gente, pero con el correr de los años se fue diluyendo y hoy casi ya no se siente. Recordó incluso que durante la visita del papa Francisco, quien no pudo quedarse en el memorial por un fallo en el sistema de seguridad, fueron atacados y calificados de violentos.

Sin embargo, ratificó que van a seguir peleando porque el hecho no pase a la historia y permanezca como memoria viva, además de seguir bregando por la verdad y por la justicia, puesto que los responsables que fueron procesados fueron beneficiados con condenas leves y ahora ya se encuentran en libertad, a lo que se añade que víctimas que realizaron demandas en el fuero civil reclamando resarcimiento sufrieron embargo de sus bienes al haber perdido el caso y obligados a pagar las costas judiciales.

Ni el entonces intendente de Asunción, Enrique Riera Escudero, ni su antecesor, Martín Burt –en cuyo periodo fue habilitado el supermercado– fueron sometidos a proceso por la falta o el negligente control a los centros comerciales que con masiva afluencia de personas. Los propietarios, Víctor y Juan Pio Paiva, ya fueron liberados.

“Todos los responsables de la tragedia se encuentran libres (…) gozando de la vida cuando que a nosotros nos quitaron a nuestros seres queridos de la manera más cruel”, lamentó Rivarola.

El incendio del supermercado Ycuá Bolaños es la tragedia civil más grande sucedida en Paraguay. Ocurrió el domingo 1 de agosto de 2004 en el barrio Trinidad de Asunción.

Según informes policiales, al momento de producirse el accidente, los guardias de seguridad cerraron las puertas del recinto siguiendo órdenes de los propietarios para evitar que las personas evacuaran el lugar en llamas sin pagar. Como resultado 396 personas murieron (la mitad de ellas niños) y dejando a más de 500 con heridas de diversa consideración, incluyendo a 56 personas con quemaduras de tercer grado.

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