“A Horacio Cartes le interesa su negocio pero no lo que sufre el pueblo”

La campesina y dirigente de Kuña Pyrenda Magui Balbuena analiza el resultado de las elecciones y la situación de las mujeres paraguayas con el Partido Colorado.

Magui Balbuena. Foto: Jairo Marcos.

Soñó con ser la primera mujer vicepresidenta del país. La realidad fue tozuda: “Primó el prebandarismo, la compra de conciencia y la manipulación”. La plataforma feminista y socialista Kuña Pyrenda apenas arañó el 0,16 por ciento de los votos. “Recuperar el nivel de conciencia crítica”, es el reto para esta dirigente campesina, que sufrió la persecución y la prisión de la dictadura stronista. Magui Balbuena lo tiene claro. La desigualdad económica sigue marcando el devenir del país, porque “transforma a los votantes en clientela”. Desde luego, nada que le sorprenda en una sociedad “marcada por un profundo sistema patriarcal”.

¿Qué valoración haces de las elecciones de abril?

Lo más importante de las elecciones fue la masiva participación de la gente [votó el 68,57 por ciento del electorado, cinco puntos por encima del proceso de 2008]. Pero para las organizaciones sociales fue un retroceso muy grande en cuanto al nivel de conciencia de la gente, que no supo elegir las futuras autoridades de este país. Primó el prebendarismo, la compra de conciencia y la manipulación. El partido hegemónico en este país, el Partido Colorado (la Asociación Nacional Republicana-Partido Colorado, ANR-PC), ha vuelto a ocupar el espacio de poder. La gente ha llegado a un nivel de conciencia crítica pero no de posicionamiento político ni de defensa de su sector. Por eso votaron masivamente a alguien que les va a seguir oprimiendo y manteniendo en la pobreza extrema. A este empresario [el presidente Horacio Cartes] le interesa su negocio pero no lo que sufre el pueblo. El futuro que nos espera es muy preocupante.

¿Qué esperas del Gobierno del Partido Colorado?

Va a ser la continuidad de un proceso sin muchos cambios. Necesariamente el sector popular organizado va a tener que intervenir permanentemente para resolver los problemas sociales. Cartes no se comprometió a nada durante la campaña electoral. Sólo decía que Dios le dio mucha riqueza, que es un empresario exitoso y que, por eso, ahora quería beneficiar a los sectores más desfavorecidos. En eso consistió su discurso y es ahora cuando empieza a planificar todo lo que va a ser su Gobierno.

¿Qué camino van a seguir las políticas concretas de los próximos años?

Ya tenemos un lamentable hecho: a Mirtha Gusinky, la madre de Cecilia Cubas, secuestrada y asesinada hace años, le ha tocado la Comisión de Derechos Humanos. La opinión generalizada de las organizaciones es que una persona con tanto odio hacia los movimientos sociales, pues para ella todos somos terroristas y criminales, no puede encabezar la Comisión. ¿Qué puede defender ella en materia de derechos humanos cuando no entiende absolutamente nada? Con este nuevo Gobierno vamos a tener muchas sorpresas así. La ciudadanía que depositó sus votos va a tener muchas desilusiones, lo que tenemos que aprovechar para recuperar el nivel de conciencia crítica.

¿Cuál es el papel que Horacio Cartes tiene reservado para las mujeres? 

KPR fue el primer movimiento feminista en disputar unas elecciones nacionales. Foto: Jairo Marcos.

Prácticamente él nunca ha hablado de las mujeres ni de su participación, que si no empeora al menos va a seguir igual, en condiciones de profunda desigualdad a la hora de tener acceso a las decisiones de las políticas nacionales. Con el Partido Colorado de ninguna manera estamos yendo hacia la igualdad de participación en los cargos públicos. Pero las mujeres vamos a seguir articulando nuestro pensamiento. Vamos a seguir creciendo y generando debate y propuestas con la sociedad. Para nosotras, las mujeres que reivindicamos el derecho a la igualdad y la participación plena de las mujeres, el presidente no constituye ninguna esperanza en que podamos tener aceptación y trabajo. La historia del Partido Colorado siempre ha sido manejada por hombres profundamente machistas.

¿Acaso no está preparado el pueblo paraguayo para abrazar el feminismo que propone Kuña Pyrenda? El país que sorprendió en las elecciones de 2008 apostando por un ex obispo no ha podido hacerlo nuevamente, esta vez dando su confianza a una mujer y a una candidatura feminista.

Paraguay, como toda América Latina, no está exento de esa marca del sistema patriarcal. Eso no se borra en poco tiempo, se reconstruye con una nueva forma de pensamiento y de acción política, dentro de un proceso de construcción para un cambio profundo de la sociedad. El factor económico juega un papel crucial en las elecciones y en la construcción de los partidos políticos. Paraguay es uno de los países más desiguales del mundo, se calcula que el dos por ciento de la población es propietaria del 82 por ciento de las tierras, y que unas 300.000 familias campesinas o más no tienen un lugar donde cultivar. A partir de ahí, las elecciones paraguayas, aun cuando se consideren limpias, entre comillas, no son plenamente libres porque la desigualdad económica transforma una importante masa de votantes en clientela. Hay mucha clientela de partidos políticos hegemónicos con el poder económico, que sustenta el voto cautivo en un sistema de venta de voto, prebendas y privilegios. El voto cautivo predominante aún continúa vigente dentro de este contexto económico: el mayor empleador del país es el Estado y el funcionariado público es mayoritariamente colorado.

Denuncias que las elecciones paraguayas no son plenamente libres. Entonces, ¿qué posibilidad tiene una plataforma feminista como Kuña Pyrenda de lograr representación política?

La instalación de una candidatura requiere esfuerzo, tiempo y dinero. La propuesta de Kuña Pyrenda es muy joven, tiene apenas dos años de construcción y se mueve con recursos limitados. Se inicia en diciembre del 2010 como una construcción política que busca instalarse en la sociedad paraguaya como una alternativa para la izquierda. Hay que tener en cuenta además el escaso tiempo disponible para la instalación de una propuesta política a partir del golpe de junio de 2012, realizado nueve meses antes de las elecciones nacionales. Con el golpe de Estado se vio la necesidad de reorientar los esfuerzos hacia la lucha de resistencia junto con los demás sectores de izquierdas. Fue un teatro político que fracturó a la izquierda y nos golpeó como mujeres. El golpe generó un escenario de debilidad de la izquierda en general, afectando seriamente la discusión de la Alianza Patriótica para el Cambio (APC), con un escenario dividido y con la necesidad de reorganizar la Alianza a menos de seis meses de vencimiento para la presentación de candidaturas a las elecciones nacionales.

Has hablado del sistema de partidos políticos y en concreto has criticado al Partido Colorado. Pero más allá de esta formación, ¿consideras que la izquierda paraguaya también es machista?

Sí, claro. La ideología patriarcal está fuertemente relacionada con el capitalismo y es una forma de mantener esa estructura injusta de desigualdad en nuestro país. Un sistema que genera desigualdad económica, social y política, donde las mujeres somos las que llevamos la peor parte. Somos las víctimas de un proceso de desarrollo de nuestras sociedades que es profundamente capitalista y patriarcal.

Pero ¿el machismo es cuestión de derechas y de izquierdas o lo sientes como algo estructural?

La izquierda, como parte de la sociedad, está permeada por una ideología machista desde hace siglos. En este país la izquierda no se escapa de esta dificultad. El machismo también se nota dentro de la izquierda; se percibe que existe ese machismo que mantiene a las mujeres excluidas dentro de todos partidos.

Balbuena fue dupla de Lilian Soto en la candidatura presidencial de KPR. Foto: Jairo Marcos.

¿Cómo se financia Kuña Pyrenda?

Kuña Pyrenda nació como un grupo de compañeras de izquierda, socialistas y feministas. Nos autofinanciamos con la colaboración de militantes, de las personas que apoyan a la plataforma, compañeros y compañeras; también nos financiamos haciendo todo tipo de actividades para recaudar fondos. Además, no tenemos apoyo del exterior del país. Nuestra campaña electoral sumó muy poco en relación a las monstruosidades que invierten los partidos de derecha en las campañas electorales.

¿La falta de madurez política ha sido la razón fundamental para que la unidad de izquierdas no haya sido posible o ha habido otros elementos?, ¿cómo analizas el fracaso de la unidad?

Nosotros como izquierda tenemos un historial de percances y tropiezos. El golpe fue tan grande durante la dictadura que la izquierda sufrió una persecución terrible, prácticamente de exterminio, con el exilio, con la cárcel, con desaparecidos y torturados, viviendo en forma aislada y siempre controlados. Nuestra historia es bastante difícil y tal vez única en nuestra América Latina por la larga dictadura y por las opresiones que se han vivido. Y cuando existe una posibilidad de abrirnos, de poder organizarnos, entonces han surgido tantos grupos políticos que difícilmente pueden consensuarse todas las contradicciones, que no son esenciales ni centrales, pues coincidimos en la búsqueda de una transformación social, de una nueva sociedad desde el socialismo. En las prácticas políticas eso es lo que muchas veces nos sigue dividiendo y separando, el no poder unificar nuestros criterios políticos y nuestra propuesta de gobierno. Se ha demostrado una vez más que como izquierda hemos crecido, pero necesitamos de más tiempo para tener una idea más clara de la necesidad histórica de la unidad, de que sin eso no vamos a poder construir este nuevo sueño, esa nueva sociedad en la que toda la izquierda pensamos.

¿Por dónde pasa el futuro económico de Paraguay? El país está apostando mucho por la soja transgénica. ¿Se podría cambiar ese modelo?

De fondo estamos planteando una economía solidaria en términos sociales y ecológicos, pues de otro modo el crecimiento económico es sólo una falsa fachada. Por eso, en nuestro eje de trabajo se incluyen las políticas de cuidado de la biodiversidad, la justa distribución de la tierra, la restitución de territorios a los pueblos indígenas, la generación del trabajo digno y las políticas de igualdad laboral. El futuro económico de ninguna manera pasa por el modelo agroexportador. El agronegocio beneficia a un solo y pequeño grupo, destruyendo todo a su paso. No hay que continuar con un modelo de desarrollo capitalista. Al contrario, se debe promover otro tipo de producción, se debe zonificar el cultivo de la soja, se deben controlar y se tienen que recuperar territorios para los pueblos indígenas, para el pueblo campesino. La producción de alimentos no debe hacerse pensando en la exportación, tampoco debemos importar alimentos que nosotros podemos producir, pero sí exportar el excedente, aunque industrializándonos.

¿Qué valoración haces del anterior mandato de Fernando Lugo?, centrándote sobre todo en las políticas de género, es decir, en el avance o retroceso que ha tenido la mujer paraguaya durante su mandato.

La administración de Lugo tuvo avances muy importantes en relación con las políticas de género. A pesar de su origen religioso, incluyó en su gabinete a cuatro ministras de trayectoria feminista, aunque bien es cierto que no las había en los ámbitos donde se definían las políticas agrarias y educativas. Un aspecto destacable es que no cedió a las presiones de los sectores fundamentalistas para retirar a sus ministras del Gobierno, aun cuando alguna de ellas había defendido públicamente la despenalización del aborto. Pero no fue una característica homogénea de su administración.

¿Al Gobierno de Lugo se le puede tildar de feminista?

No creo que fuera un Gobierno feminista, pero sí dio pasos y aperturas para desarrollar un cambio y programas concretos dentro de su Gobierno. Políticas vinculadas a las prácticas o al cambio de esta subordinación existente, hacia el logro de la igualdad dentro de las instituciones públicas.

¿Dónde está el futuro de la mujer paraguaya?

El futuro de las mujeres como proyecto político Kuña Pyrenda no termina acá. Apenas estamos comenzando. Tenemos que ir avanzando en su construcción, en su afianzamiento y crecimiento. Para nosotras el futuro de las mujeres está en la organización, en la lucha diaria, en la mayor conciencia de su aporte a la sociedad, en su capacidad y resistencia, y en la lucha por el poder político, en la igualdad para las mujeres y las niñas. Todo eso es fundamental en Paraguay hasta alcanzar la igualdad social que anhelamos todas las mujeres socialistas y feministas.

(*) La entrevista a Magui Balbuena pertenece a un proyecto más amplio de conversaciones con diez personalidades relevantes de América del Sur. Los encuentros serán publicados en formato ebook por Ediciones Crac, en próximas fechas.

 

Comentarios

Publicá tu comentario