A 1 año de la confrontación en Curuguaty: breve análisis de la representación campesina en los medios

«Discursos mediáticos sobre la tragedia en Curuguaty entre campesinos y policías reforzaron desigualdades y estereotipos hacia los campesinos». En la primera semana la mayor parte de los discursos de los campesinos es indirecto, como si estos no pudiesen hablar. Como si necesitasen que otros interfirieran y hablaran por ellos. Sin embargo, los representantes del agro son dueños de su voz, tiene prioridad el discurso directo. El término ‘campesino’ tiene una carga semántica negativa.

 

Tapa del diario La Nación del 16 de junio.

Considerando que hoy se cumple un año del la confrontación armada en Curuguaty, en los campos de  Marina Kué, entre campesinos y policías, que fue un evento trágico que conmovió a todo el país y, sin duda, marcó históricamente al Paraguay, y llevando en cuenta que ese suceso que tuvo gran repercusión la sociedad paraguaya y en los medios de comunicación, surge la necesidad de realizar un viaje retrospectivo que permita (re)construir la manera que los principales actores involucrados fueron representados por los medios, en este caso, el diario La Nación.

Las conclusiones que se comparten en  esta nota son resultado de un trabajo emprendido en el Grupo de Investigación Comunicación, Cultura y Poder de la Universidad Nacional del Este, bajo la orientación del Dr. Aníbal Orué Pozzo. Este trabajo tuvo el objetivo de conocer de qué manera los medios de comunicación construyeron aquella tragedia y de qué manera representaron a los actores involucrados directamente.

Para efectos de hacer un recorte temporal, la investigación se dedicó a estudiar los discursos proferidos entre el suceso de Curuguaty y el juicio político del Presidente Fernando Lugo, ya que lo primero sirvió de base para justificar al segundo.

Los resultados arrojados por el análisis de la representación discursiva de los campesinos en el diario La Nación evidencian que los discursos mediáticos sobre la tragedia en Curuguaty entre campesinos y policías reforzaron desigualdades y estereotipos hacia los campesinos. En ese sentido, se constata que, durante esa semana, la mayor parte de los discursos de los campesinos es indirecto, como si estos no pudiesen hablar. Como si necesitasen que otros interfirieran y hablaran por ellos. Como si no tuviesen la legitimidad de enunciar sus ansias, sus desgarros, su visión de mundo.

Sin embargo, los representantes del agro son dueños de su voz, sus discursos merecen ser literalmente transcriptos en el medio a diferencia de los campesinos. Tiene prioridad el discurso directo. No hay mediación. Largas extensiones de periódico son utilizadas para sembrar sus ideas y cosechar beneficios estatales. Lo que refuerza la desigualdad imperante en el campo, los campesinos no tienen voz en el medio. Así como no tienen tierra en el campo, son dejados en las periferias del medio(1).

Esa falta de voz es consolidada en la invisibilidad de la imagen campesina en los periódicos de esa semana. Las representaciones fotográficas del medio analizado tienden a apagar la imagen de los campesinos y tornar su lucha un discurso no corroborado por imágenes. Por un lado, los representantes de la fuerza policial tuvieron una amplia cobertura de velatorios, entierros y dramas familiares; por otro lado, los campesinos son dejados al margen, solo aparecen imágenes fotográficas 3 días después de la confrontación, pero no merecen la misma narrativa, sus vidas y sufrimientos de sus familiares no merecen ser retratados por el medio(2).

Llama más aún la atención esa invisibilidad considerando que la cantidad de muertos del lado campesino supera en casi 100% al lado policial. Esa ausencia de fotografías de cuerpos de campesinos representa, de algún modo, el valor que se atribuye al campesino, como si estos no merecieran un espacio en las páginas y en las notas, no tienen rostros, son menos humanos. De esta manera, se procede a un apagamiento de la imagen campesina, sus imágenes e historias de vidas solo ocupan las periferias del periódico.

También se comprueba que el medio refuerza estereotipos en torno a los campesinos, que pocas veces son llamados campesinos, sino ‘invasores’ o ‘carperos’. El término ‘campesino’, en el periódico, tiene una carga semántica negativa, que es reforzada por aparecer en contextos peyorativos. Siendo así, son ‘campesinos’ cuando están relacionados al grupo armado EPP, son ‘campesinos’ cuando son fugitivos, son ‘campesinos’ cuando comenten actos criminales. Lo que demuestra que el medio introduce y refuerza un nuevo sentido a la palabra ‘campesino’, abandonando el sentido de que ‘campesino’ es aquel que trabaja en el campo.

Con este breve análisis se concluye que entre los días 16 de junio (día posterior al enfrentamiento en Curuguaty) y 22 de junio (día del impeachment perpetrado a Fernando Lugo) el diario La Nación reforzó desigualdades históricas, estereotipos y se encargó de deslegitimar la lucha campesina. En ningún momento se mencionó o se analizó la lucha por la tierra en el país. Solo se mencionan los conflictos en el campo para argumentar que esos conflictos aumentaron en la era Lugo. Sin embargo, no se menciona la histórica distribución desigual de la tierra, que es el origen de profundas desigualdades en el Paraguay.

María Liz Benítez Almeida es alumna del Curso de Postgrado en Comunicación para el Desarrollo de la Universidad Nacional del Este.
1. De los discursos directos sobre el tema, 32% son de los campesinos, contra 68% de los representantes del agro.
2. El día 16 de junio de 2012, que fue el primer día en que se vehicularon noticias sobre la masacre de Curuguaty, La Nación optó por tener en la tapa policías sorprendidos por el supuesto ataque campesino. Los policías muertos en el conflicto también ganan destaque en la página 3, con derecho a una foto oficial, debajo de la cual se pone el nombre y el puesto policial que le corresponde a cada uno. Sus status están garantizados. Por su lado, a los campesinos muertos apenas se les hace un listado con sus nombres. Nada más. No tienen rostros los campesinos muertos.

 

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