3/11 Homenaje virtual a las Víctimas de la Dictadura

El próximo martes 3 de noviembre a partir de las 18 hs. se realizará el panel virtual de homenaje a las víctimas de la dictadura stronista del llamado Caso Caaguazú, al cumplirse 40 años de los sucesos.

Participarán del mismo como invitados especiales dos sobrevivientes del caso, Apolonia Flores Sotelo, quien tenía 12 años cuando ocurrió el citado suceso y Cristina Sotelo, hija de Estanislao Sotelo, campesino asesinado en dicha oportunidad.

A su vez, José Carlos Rodríguez hará una exposición sobre Tierras Mal Habidas y la labor de la Comisión de Verdad y Justicia. El mismo fue director del área de investigación de la CVJ (2004-2008).

Y Rogelio Goiburú, director del Dpto. de Memoria Histórica y Reparación del Ministerio de Justicia se referirá a la búsqueda de los restos de las 10 víctimas del caso.

La artista Rocío Robledo pondrá el cierre musical al acto que se transmitirá por la página Mesa Memoria Histórica por Facebook Live, vía plataforma Zoom.

Organizan: Mesa Memoria Histórica – SERPAJ – Decidamos

Apoyan: CODELUCHA – Museo de las Memorias – FCPA-SPP – CUT- A – CIPAE

CODEHUPY – Dirección  General de Verdad, Justicia y Reparación de la Defensoría

Pueblo.

Breve historial

El CASO CAAGUAZÚ

MARZO 1980

El caso Caaguazú consiste en que, el 7 de marzo de 1980, veinte miembros de la Base Acaray de las Ligas Agrarias Cristianas (LAC), luego de haber soportado siete años de continua persecución y represión en ese lugar, en especial de parte del destacamento militar local, salen al Km. 37 de la ruta que une Ciudad Pte. Stroessner (hoy Ciudad del Este), con la ciudad de Coronel Oviedo y abordan un ómnibus de la empresa Rápido Caaguazú, con el plan de llegar a la oficina departamental de Caaguazú del Instituto de Bienestar Rural (IBR).

Unos campesinos sin tierra habían migrado a esa tierra de Acaray después de salir en libertad de la prisión de Emboscada (1978) y otros ya estaban viviendo en ese lugar. La tierra pertenecería supuestamente al general Milcíades Ramos Giménez, pero según los campesinos: “era tierra fiscal; no tenía dueño, sólo después vino Ña Muki, esposa del General, y ella tenía su capanga, un tal Santos López”. La mujer perseguía constantemente con militares a los campesinos y sus familias, con represiones, secuestros y torturas.

Entre los 20 liguistas que abordaron el bus, encabezados por Victoriano Centurión, cuatro portaban armas de fuego: un rifle calibre 22, de 25 tiros, una escopeta de 1 tiro y dos revólveres, además de por lo menos quince machetillos, lo que componía todo el arsenal de los campesinos. Algunos eran  menores de edad, como Apolonia Flores de 12 años y Apolinaria González, 16.

A la altura de Torín, a unos kilómetros del lugar donde el grupo tomó el ómnibus, un soldado en un puesto de control hace la señal de parada pero los pasajeros le ordenan al conductor proseguir la marcha. Inmediatamente la policía sigue al ómnibus en dos camionetas. Después de algunos kilómetros pasan al frente y los policías disparan sus armas, rompiendo el parabrisas del ómnibus de pasajeros. Algunos campesinos responden a los disparos y las dos camionetas policiales quedan al costado de la ruta, ganando de nuevo el ómnibus la improvisada carrera.

Después, en Campo 8, en el lugar conocido como “Altona”, negocio de un menonita, los veinte campesinos deciden abandonar el vehículo, haciendo escuchar que iban a un lugar llamado Tobatí.  Caminan mil metros y vuelven hacia atrás, cruzando de nuevo la ruta internacional para introducirse al monte. La idea del grupo seguía siendo llegar hasta la ciudad de Caaguazú.

A partir de aquí comienza una persecución que movilizó no sólo a la policía y el ejército con sus helicópteros y armamentos sino que motivó la convocatoria de la “Milicia Colorada, comandada por personajes tan siniestros como es el caso de Pablo González, quien en toda la época de las Ligas Agrarias tenía permiso para matar subversivos en la región de Caaguazú”.

También fueron convocados a actuar los policías sanguinarios de siempre: Camilo Almada Morel (alias Sapriza), Juan Martínez, Lucilo Benítez, Eusebio Torres, todos bajo las órdenes de Pastor Coronel.

Diez de los perseguidos fueron asesinados. Otros fueron atrapados y sometidos a torturas, para más tarde ser condenados a sufrir penas de hasta cuatro años y diez meses en las cárceles de Tacumbú y Buen Pastor. Apolonia, herida de bala en el muslo, estuvo internada en el Policlínico Policial con guardia. En la cárcel estuvieron Francisco Duré y Arnaldo Duré.

Los asesinados-desaparecidos  son: Estanislao Sotelo, Mario Ruiz Díaz, Feliciano Verdún, Reinaldo Gutiérrez, Federico Gutiérrez, Concepción González, Fulgencio Castillo, Secundino Segovia, Gumersindo Brítez y Adolfo César Brítez. Cuando cayeron Mariano Martínez (22) y su esposa Apolinaria (16), fueron obligados a reconocer uno de los cadáveres: “tenía cortadas las dos piernas y había sido degollado con cuchillo: era el cadáver casi irreconocible de Estanislao Sotelo”. Esto demuestra el salvajismo extremo con que actuaron los represores.

Luego del Caso Caaguazú, siguió una terrible represión en Capitán Miranda, Blas Garay, Costa Rosado, Empalado y otros lugares de Caaguazú.

Fuente: Kokueguára Rembiasa, Tomo IV

Resumen: Dionisio Gauto

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