28 millones de dólares en dos años para un servicio de transporte que va de mal en peor

El sector empresarial del transporte pide que el Estado cumpla con lo comprometido, mientras que sus promesas de mejorar el servicio siguen sin ser complacidos a la ciudadanía. (Análisis). 

Los usuarios del transporte expusieron sus críticas a los empresarios en las redes sociales. Imagen difundida en Twitter y Facebook.

En 2 años (2011 y 2012) el sector de transporte del área metropolitana de Asunción ha recibido en concepto de subsidios nada más que la suma de US$ 29 millones, equivalentes a G. 126.050 millones, mientras que el mal servicio y la política recurrente de extorsión siguen vigentes en detrimento de la ciudadanía. Para el presente ejercicio fiscal se tiene presupuestado otorgar al sector G. 64.501 millones.

El sector empresarial del transporte pide que el Estado cumpla con lo comprometido, mientras que sus promesas de mejorar el servicio mediante buses nuevos, mayor cobertura de itinerario y tiempo de servicio, mayor seguridad, sistema de boleto electrónico, o menor costo siguen sin ser complacidos a la ciudadanía. Es importante traer a colación que la política de control, costeo y determinación de precios del servicio deja mucho que desear, en términos técnicos.

Lo cierto y concreto es que se ha demostrado que el comportamiento oligopólico del sector acompañado de una débil política de Estado al respecto permite que se realicen todo tipo de atropellos al sector más grande y débil de la sociedad paraguaya: La clase trabajadora, pobre y de clase media.

Quizás sea momento de plantear cuestiones como la nacionalización del transporte terrestre público de corta distancia o el establecimiento de indicadores de gestión que midan el desempeño de las empresas y el cumplimiento de sus obligaciones, o bien alternativas que incluyan experiencias exitosas de otros países, debido a que el actual modelo organizativo y funcional del sector transporte, al menor pestañeo, hace colapsar el sistema, produciendo efectos negativos y desajustes en la economía en su conjunto.

Esta será una de las agendas pendientes que deberá solucionar el Gobierno entrante en los próximos años.

 

Por Rogelio Juan Pablo Ibañez Candia

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