1034 millones de dólares ganaron los bancos en tres años (I)

Por Julio Benegas Vidallet

Grandes ganancias, altos intereses y muy bajos impuestos cubren el escenario en el que se mueve la banca financiera del país. En los años 2013, 2014 y 2015 ganaron miles de millones de guaraníes.

Durante el gobierno de Nicanor Duarte Frutos se bajó el impuesto a la renta empresarial del 30 al 10 por ciento, con la Ley de Adecuación Fiscal. Un 10 por ciento que se puede transferir, a través del IVA, a clientes y consumidores.

El descuento sustancioso del impuesto a las ganancias se sumaba así a las leyes de incentivos a la radicación de capitales. Aunque hubo modificaciones, se han mantenido en estas décadas el espíritu y letra del artículo 6 de la Ley 117/91 De Inversión: “Se garantiza un régimen de libertad de cambio sin restricciones para el ingreso y salida de capitales ni para la remisión al exterior de dividendos, intereses, comisiones, regalías por transferencia de tecnología u otros conceptos”.

Los bancos y las financieras se sujetan a ese espíritu general y en la Ley Nº 861/96 de Bancos, Financieras y Entidades de Créditos, atribuido al Banco Central del Paraguay la regulación  patrimonial, societaria, de intereses y riesgos crediticios. La ley de bancos y financieras establece, en coherencia con las leyes madre, en el artículo 7, que la  inversión extranjera en las entidades financieras tendrá igual tratamiento que el capital nacional.

La tasa usuraria

La tasa usuraria es un ingrediente muy importante en la ganancia exponencial de los bancos. También en nuestro país esta relación directa con la ganancia es particularísima. El techo de interés por créditos llegó, a marzo del año pasado, a 57 por ciento. Por cada G. 1.000.000 podían, y lo hacían principalmente en créditos de consumo, ganar G. 570.000.

Más de la mitad de los bancos de plaza cobraban en el 2015 por encima del 50% de interés por deudas contraidas a través de las tarjetas de crédito. Fuente: www.paraguay.com

Más de la mitad de los bancos de plaza cobraban en el 2015 por encima del 50% de interés por deudas contraidas a través de las tarjetas de crédito. Fuente: www.paraguay.com

En enero de este año, luego de descensos graduales, el Banco Central del Paraguay estableció, al reglamentar la  Ley 5476/15, la tasa usuraria en 43.3 por ciento.

En un país en el que la inflación no supera al año 10 por ciento, y en donde casi todos los créditos se pagan desde el primer mes, este techo sigue siendo una amplia cobertura para las ganancias.

La gran liquidez en los bancos y las financieras ha generado una abundante oferta de crédito. Todas las personas consideradas solventes son acechadas por esas ofertas.  Las que no, terminan en las manos de lo que se considera usura. Si para el BCP usura hoy es a partir de 43.3 por ciento de interés, el mercado en negro, extendidísimo, maneja valores algo más arbitrarios, en la misma línea: de acuerdo a la cara del cliente. En este caso, de acuerdo a la situación patrimonial de cada posible cliente.

Bajos impuestos

Los bancos, que trabajan dinero por dinero, con costos operativos muy inferiores a empresas que  compran insumos permanentemente y procesan materia prima, son objetos de la misma tasa impositiva: 10 por ciento. En Brasil, por ejemplo, a los bancos con ganancias mayores a 240.000 reales (70 mil dólares) se aplica un total de 35% de tasa impositiva. 

Fuente: infografía de Jorge Acosta

Fuente: infografía de Jorge Acosta

En Paraguay a los bancos y las financieras se los trata, desde la perspectiva impositiva, con los mismos valores que a una panadería, que todos los días debe comprar insumos y procesarlos. No necesita comprar aceite, harina, huevo, rajas ni pagar un uso abundante de energía eléctrica por producción. Aún sin necesidad de todo esto, el sistema bancario suele trasladar al usuario un monto por “gastos administrativos” al otorgar crédito común y en las tarjetas de crédito.

En este escenario de grandes ganancias, altos intereses y muy bajos impuestos, Itau, cuya matriz radica en Brasil, se ubicó a la cabeza de los grandes contribuyentes del fisco, al lado mismo de Tigo y Cervepar.

Tigo, Cervepar e Ita tienen algo en común: son capitales trasnacionales. Buena parte de las ganancias termina en sus empresas matrices. Al no haber tasas (15% en el caso de que se acrediten a los accionistas residentes en el exterior) mayores al 10 por ciento, entre otros aspectos, estas corporaciones dominan el mercado financiero y de consumo holgadamente.

Este 2016, después de 20 años, se intentó una sustantiva modificación en la Ley de bancos y financieras en cuanto a composición del capital mínimo requerido para abrir un banco o una financiera. La ley sancionada, que había sido vetado parcialmente por el Ejecutivo, establece como capital mínimo para los bancos G. 50.000 millones y 25.000 millones a financieras. En la ley vigente, el capital mínimo requerido es de G. 10.000 millones y 5.000 millones, respectivamente. La Ley de bancos y financieras establece una obligación de reserva legal de igual monto. Finalmente este intento de modificación de la ley se frustró, ya que el Congreso no reunió la mayoría necesaria para rechazar el veto del Ejecutivo, y el proyecto quedó archivado.

Este intento frustrado de cambio en la legislación bancaria  pretendía actualizar el valor del guaraní, que ha sufrido en 20 años una gran desvalorización, además de dar cuenta con el crecimiento exponencial  de las ganancias en los últimos años de los bancos y financieras.

La baja tasa impositiva a la renta empresarial que, en su gran mayoría se descarga en los consumidores o clientes, se refleja en el siguiente número: los 500 mayores aportantes de impuestos a la renta dejaron al fisco un ingreso de USD 344 millones el año pasado.

Si el Paraguay tuviera un impuesto del 30% a la renta bancaria (renta empresarial y renta financiera),  de los tributos de los bancos el Estado hubiera obtenido 300 millones de dólares.

Cerrojo

Este año, a través de la Ley de Garantías a la Inversión  y la Generación de Empleo, se oficializó la imposibilidad de modificar por 10 años –hasta 20 en algunos rubros- las exoneraciones impositivas para los capitales del exterior, incluida la renta empresarial del 10 por ciento, la más baja de la región.

 

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