100 mil estudiantes volvieron a marchar en Chile

Piden gratuidad de la educación pública.

Estudiantes. Foto: Reuters

Decenas de miles de estudiantes, que demandan reformas educativas en Chile, marcharon ayer en Santiago y redoblaron la presión sobre el Gobierno del presidente Sebastián Piñera, golpeado por un desplome de su aprobación en los últimos meses.

La marcha, que según sus organizadores contó con la presencia de 100 000 personas, se desarrolló en forma mayormente pacífica por las calles de Santiago, con carteles y frases que exigen al Gobierno la gratuidad de la educación pública en un conflicto que se extiende por unos tres meses.

Otras ciudades como Valparaíso y Concepción se unieron a la protesta. Vestidos con sus uniformes, portando pancartas en las que señalaron que “la educación se está muriendo de hambre”, disfrazados y otros bailando, los manifestantes caminaron varios kilómetros por la céntrica av. Alameda y calles aledañas para llegar en la plaza Almagro.

Vecinos de casas aledañas al recorrido acompañaron a los estudiantes con cacerolazos y tirándoles agua para refrescarles, en un día primaveral en Santiago. El uso de cacerolas es un tipo de manifestación no visto desde la dictadura de Augusto Pinochet.

Una escalada de protestas y huelgas en diversos sectores de la sociedad han llevado la aprobación del multimillonario gobernante de centro-derecha Piñera hasta a un 26%. Según analistas, el Mandatario carece de una estrategia que le permita sintonizar con la población.

En las cercanías de la marcha, jóvenes a rostro cubierto incendiaron al menos dos autos, quebraron ventanales de un edificio y formaron barricadas en puntos de la ciudad, lo que derivó en choques con la Policía que utilizó carros lanzagua y gases lacrimógenos para disolver las protestas.

“Los universitarios y el Colegio de Profesores quisieron marchar una vez más. (El Gobierno) les dio autorización. Sin embargo, los resultados han demostrado una vez más que desafortunadamente ellos no tienen el control de las marchas”, dijo el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter.

Manifestantes enfrentandose a militares. Foto: AFP.

Los estudiantes aseguraron que ellos no son responsables por los hechos de violencia. Marchas e incidentes similares se registraron en diversas ciudades del país.

El Ministerio de Educación presentó recientemente una propuesta de reformas que fue rechazada por los estudiantes, pero que el Congreso ya estudia.

El ex presidente Ricardo Lagos reconoció haber detectado “en sus orígenes” el problema del lucro en la Educación Superior, y consideró grave que “nunca hubo decisión de abordar este tema”. Lo hizo en declaraciones a CNN.

En Buenos Aires, los estudiantes “chilenos exiliados por la educación de mercado” que estudian en Argentina marcharon ayer en esta capital en adhesión al paro de sus compatriotas en Chile, para reclamar un cambio en la “estructura educativa” de su país.

Una ruidosa marcha de cientos de jóvenes, argentinos y chilenos, protagonizaron desde el Obelisco a la sede del consulado de Chile. En las universidades estatales de La Plata y Buenos Aires estudian unos 60 chilenos que cruzaron la cordillera ante la imposibilidad de pagar -aseguran- el costo elevado que supone hacerlo en su país.

Algunos pedidos de los estudiantes chilenos

Incorporar como garantía constitucional el derecho a una educación de calidad velada por el Estado. Que la Constitución garantice un sistema terciario, sin fines de lucro, donde el Estado asegure el acceso, calidad y financiamiento para que todos puedan obtener un título de educación superior.

Aumentar la subvención escolar, con énfasis en los más vulnerables. Modificar el sistema de financiamiento escolar, considerando que una porción de los aportes se base en la matrícula.

Creación de un nuevo Sistema Nacional de Educación Pública, dependiente del Ministerio del ramo y descentralizado.

Que el Estado asegure la educación gratuita hasta cuarto medio. Aumento de becas y cobertura total para el 70% de los alumnos de menores ingresos.

Fuente: El COmercio, Reuters, DPA, ANSA.

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