“Su vecino es un golpeador”

La Federación Nacional Campesina (FNC) encontró una forma singular de combatir la violencia contra la mujer.

Las mujeres de la Federación Nacional Campesina tienen un efectivo método de lucha contra la violencia de género. Foto: AP/Jorge Sáenz.

Cuando un hombre golpea a su mujer en uno de los asentamientos campesinos de la Federación, no es un problema interno, familiar, es un problema de la comunidad y de la sociedad. Porque el machismo o el patriarcado son problemas de la sociedad. Estos parecen ser los criterios que orientan el accionar de la organización en situaciones de violencia en las familias.

En cada asentamiento hay diferentes niveles de conciencia sobre este fenómeno familiar-social. Pero en general, si un hombre golpea o maltrata a su mujer, una brigada compuesta por mujeres y hombres, visita al compañero. Le marca su error, le reclama, le exige que no vuelva a reincidir; y con esto le están diciendo “sabemos lo que pasa en tu casa y te estamos mirando”.

Si vuelve a incurrir en la práctica, la comunidad prepara volantes con leyendas como “Fulano de Tal es un golpeador” “Su vecino, Mengano, golpea a su esposa, ese es el vecino que tiene”…y se distribuye en las casas cercanas a la del compañero.

Si sigue siendo violento, de los volantes, se pasa a los pasacalles, a las pancartas. Muchas veces, la brigada de vecinos ha tenido que intervenir y aislar al compañero, hasta que le pase la furia o muchas veces los efectos del alcohol, e impedir otra golpiza. Cuando se serena, le encaran de vuelta.

Los que incurren en violencia contra las mujeres de los asentamientos son llevados, por hombres y mujeres, incluso a ser tratados en asambleas populares para discutir su caso.

Los que incurren en violencia contra las mujeres de los asentamientos son llevados, por hombres y mujeres, incluso a ser tratados en asambleas populares para discutir su caso.

Hay situaciones que ameritan tratar el tema en asamblea general en la comunidad, entonces el compañero es el centro de la misma, y es factible afirmar que no se ha de sentir cómodo, cuando el único punto del orden del día habla de él y su mala conducta.

Muchas veces los amonestados, ante la intervención de la brigada, se arrepienten y se acogen a las exigencias; otras veces reaccionan indignándose, con palabras como “qué se van a meter ustedes en mi familia”. En una u otra de las respuestas, la visita de la comunidad va acompañada de un fuerte discurso político, antipatriarcal, exigente.

Este mecanismo es producto de varios años de ir buscando formas de intervenir en situaciones, de varios debates, asambleas, retrocesos, situaciones desagradables…y en mayor o menor nivel de aplicación, rige para al menos 100mil personas ligadas a la FNC en Paraguay.

Piqueteros, piqueteras

En momentos de la crisis económica, política y social argentina, entre los años 2000-2001, donde se consolidaron los piqueteros, ocurrió un fenómeno interesante. En los piquetes, en las asambleas, en las calles, se encontraban una cantidad de militantes de diversas comunidades, y las mujeres de ellas socializaban sus experiencias en torno a la violencia en casa.

Como resultado de esto, además de los cacerolazos contra Menen, Cavallo, Duhalde, De la Rúa, el neoliberalismo…también se hicieron cacerolazos frente a las casas de piqueteros que golpeaban a sus mujeres. Según el consultor colombiano Carlos Iván García, del Colectivo Hombres y Masculinidades, que investigó sobre prácticas patriarcales en las organizaciones sociales, este actuar al interior del movimiento piquetero fue efectivo y redujo los casos  de violencia.

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