“Quizás el capitalismo sea el fin de la vida humana…”. Entrevista a Edgardo Lander

Como parte de la serie sobre desastres naturales, reproducimos esta entrevista ya publicada en E’a.

(Publicado el 13/abril/010) Edgardo Lander es un filósofo social venezolano que forma parte de una pléyade de intelectuales latinoamericanos que, desde las teorías post occidentales, ataca al eurocentrismo y su principal construcción de poder: el Capitalismo.

Edgardo Lander, sociólogo venezolano

Cómo vivirá la humanidad la crisis de la sobre explotación del planeta. Qué tipo de gobiernos o formas de vida le espera con las catástrofes ecológicas que ya se viven hoy. Y, más aún, ante la cercanía de lo que sería el clímax del desgaste planetario, tendrá tiempo la humanidad para cambiar y continuar su vida en la tierra.

A su paso por Asunción en el marco del Foros Social de las Américas realizado en Asunción ese año, Lander ensaya en esta entrevista su prospección del futuro, no desprovisto de pesimismo.

Podríamos iniciar esta conversación hablando de los indicadores de lo que vos llamas “el agotamiento de un modelo civilizatorio”. Cuáles serían…

Edgardo Lander: Los indicadores del agotamiento de la actual civilización de modelo productivista están a la vista: está ampliamente documentado el hecho de que la capacidad de carga del planeta está siendo explotada más allá de su capacidad de recuperación. Los índices de esto son muy diversos. Tomemos la atmósfera, la que forma parte de las condiciones que hacen posible la vida en el planeta tierra. El efecto invernadero que tiene la atmósfera es una condición de la vida porque retiene el calor y ha hecho posible la regulación de clima en el planeta; y sin embargo las emisiones de gases que se han dado como consecuencia de la actividad humana, sobre todo en los últimos 200 años a partir de la revolución industrial, están alterando de tal manera la composición de partículas del efecto invernadero en la atmósfera, que desequilibra la temperatura del conjunto de la superficie terrestre. Esto a su vez está alterando en forma extraordinaria los patrones climáticos de regímenes de lluvia. Hay en todas partes periodos de sequias y lluvias más extensos e intensos, que a la vez son muy concentradas. Se está produciendo la elevación del nivel del mar, y eso tiene como consecuencia la inundación de grandes deltas, la desaparición de islas habitadas. Se está produciendo un deshielo creciente de grandes glaciares en diferentes partes del planeta. Glaciares que forman parte del sistema de regulación de los sistemas hídricos. Son las condiciones en las que se ha desarrollado la vida humana. El hecho de que los grandes ríos del Asia dependan de la regulación de los glaciales como el Himalaya, glaciares que actúan como reservorios de agua que la retienen en forma de hielo y luego al derretirse producen corrientes de agua dulce que terminan en los ríos. Y que la existencia de los ríos está severamente amenazada si los grandes depósitos de agua en los glaciares van perdiendo su capacidad de retención. Esto nos llevará un problema grave.

Si tomamos la vida marina, encontramos que el 90% del volumen total de peces utilizados para la alimentación humana han sido extraídos ya de los mares. Muchas especies marinas que formaban parte durante siglos y siglos de la alimentación humana, simplemente han desaparecido. Y hay otras especies aún existentes que están amenazadas. Y es por el nivel de pesca humana esta desaparición. De manera que hay grandes zonas oceánicas verdaderamente muertas. Así que estamos en una situación en la cual, por una parte, la lógica de la acumulación, la producción y la propaganda, la de la expansión capitalista que lleva a niveles de crecimiento económico a países como China e India a un promedio de 10% anual, y por otra, una población humana que sigue creciendo, hace que estemos montados en una contradicción radical, cual es el supuesto de un crecimiento económico sin límite sobre la base de un planeta limitado. Y resulta que ya pasamos los límites. Ahora, cómo afrontamos esta crisis, quiénes tiene mayores responsabilidades, cómo se vive esa crisis…esa es la pregunta… (…).

Aquí nos enfrentamos a una forma de vida que viene construyéndose desde hace 500 años atrás más o menos. Cómo puede ser posible que cambiamos de forma de vida de urgencia, ya. ¿Qué posibilidades reales hay de eso, y cómo podría darse?

(…) Los gobiernos están ofreciendo como políticas públicas que crecerán 5% o más. Esa es la oferta de los políticos que quieren acceder a los gobiernos. Si uno ve la televisión, ésta está diariamente bombardeando a la gente con nociones de que vivir es tener una tarjeta de crédito, un automóvil, es decir identificando la gratificación permanente con mayor consumo. Con esta lógica, seguimos caminando mayoritariamente en esa dirección. Inclusive sectores populares que están excluidos de estos patrones de consumo, hoy mayoritariamente aspiran a esos consumos; y con razón, porque bueno, si hay otra gente que los tiene, ¿porqué no ellos?. Sería totalmente perverso que salvemos el planeta a cambio de que la gente se muera de hambre….Yo tengo la lamentable sospecha, que no me agrada mucho, de que sólo cuando las catástrofes, que son absolutamente previsibles, comiencen a ocurrir más frecuentemente ante nuestros ojos, toda esta cuestión de la conciencia ambiental, conciencia de límite que se dice y se dice que opera como una especie de abstracción, nos llevará a la acción del cambio. Abstracción porque es muy complicado el problema. Abstracción porque vivir con la culpa permanente de abrir el grifo del agua y pensar que esta se va a agotar….cuando uno se enfrenta a temas absolutamente apabullantes, la vida cotidiana termina escapándose de esto.

Creo que una buena parte de la humanidad vivimos como reconociendo estos problemas pero negándolos por otro lado. Pero llegará el momento en que no será posible negarlo. Y creo que esta situación no ocurrirá gradualmente. Yo creo que esto será producto de cambios abruptos con momentos de catástrofes. Como cuando ocurra que 300 millones de personas que no tengan qué comer porque no ha llovido, y en consecuencia se produzca una migración de esas 300 millones de personas hacia otros lugares del planta. Son hechos de esas dimensiones las que ocurrirán, violentarán nuestro sentido común y podrán hacernos dar cuenta que lo que estamos haciendo es simplemente una locura.

Y los cambios que realicemos no pueden ser locales. Los cambios de los patrones productivos tienen que ser globales. Podemos, por ejemplo pensar que en América Latina los cambios políticos conduzcan a rupturas con el patrón extractivo, petrolero; a una ruptura con la agroindustria salvaje, y esto nos lleve a un modelo compatible con la vida. Pero esto no bastará, porque los procesos destructivos que se darán en otras partes del planeta igual destruirán a América Latina.

Entonces la violencia será en esos cambios radicales un elemento indispensable.

Yo estoy convencido de que habrá mucha violencia. Primero porque los cambios climáticos estarán produciendo migraciones a gran escala, y a eso se responderá con racismo y represión. Es bastante previsible la guerra por el acceso a bienes, como las fuentes de agua potables subterráneas, que generarán violencia. Pero también será violenta la experiencia de vivir situaciones como el huracán Katrina, ocurrido años atrás en EE.UU.. Y las formas de cómo se responderá a esas situaciones también serán violentas. Un buen ejemplo de la violencia que podría desatarse ante grandes catástrofes es el caso del terremoto en Haití. La violencia fue vista por todos. O sea que estamos con un futuro poco optimista.

Enmanuel Wallerstein hace la prospección de que en 30 o 40 años vamos a pasar a otra forma de vida, diferente a esta forma de vida capitalista. Wallerstein dice que lo que no sabemos es si la otra forma de vida será mejor o peor que la capitalista. Usted qué piensa.

Wallerstein tiene varios años diciendo eso. Estamos en un periodo de transformación y de crisis, de recomposición de una forma de organizar la vida, de relacionarnos con la naturaleza, porque hoy estamos en un periodo de concentración de la riqueza y de desigualdades como nunca antes existió en la historia de la humanidad. Esta forma de vida no es posible. Ahora, lo que podría venir después no será lo que hubiese pensado un optimismo historicista del siglo XIX: después del capitalismo viene el reino de la libertad. No, quizás el capitalismo sea el fin de la vida humana. Digo que no hay ninguna garantía de que continúe la vida o que vayamos a otra forma de vida mejor. Esto es lo que señala Wallerstein. Y agrega que la salida de este callejón dependerá de la acción humana. Pero no está escrito en la historia si la salida será mejor que esta. Es más, todo apunta a que sea bastante posible que la eventual otra forma de vida sea peor.

Ahora, ¿Que vamos haciendo o podemos ir haciendo desde la lucha de los movimientos sociales y populares?

Se van haciendo, y se pueden ir haciendo los cambios desde las academias. Digo desde el conocimiento para otra forma de vida, en las universidades. Estas que piensan desde un eurocentrismo naturalizador de este orden capitalista. Estas hoy cumplen un papel legitimador del capitalismo y de sus consecuencias. Porque, por ejemplos, si la economía que se enseña en las universidades no es compatible con la vida, entonces es perversa… Y luego está la lucha cotidiana en la calle, en la relaciones con la gente, en la forma de resolver los problemas, en pensar y vivir de otra forma, diferente a la forma de vida actual.

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