«Papá educa con el ejemplo: toda su vida trabajó en función del bien común»

Claudia Franco habla de su padre, Ricardo Franco Lanceta, reconocido luchador, revolucionario, y destacado cooperativista.

Mauricio, Luis, Mary y Claudia, junto a Ricardo Franco Lanceta, el padre homenajeado en esta nota.

@SebasOcampos

En ocasión de festejarse el día del padre en varios países del orbe, quise aprovechar la oportunidad para homenajear a Ricardo Franco Lanceta, tanto por su trayectoria invaluable y trabajo diario en beneficio de la patria como por su labor de padre que educa con el ejemplo, según las palabras de Claudia Franco Blacutt (hija de Ricardo), que de muy buena gana accedió a responder unas preguntas sobre su padre.

El exilio y los hijos

Claudia cuenta que su papá conoció a su madre en una compañía de seguros (donde ambos trabajaban) de Santa Cruz, Bolivia. ¿Por qué? Ricardo se había exiliado a causa del (des)gobierno del general Morinigo, luego de la Revolución del 47, donde participó activamente.

En esa época dura, según Mozart Fleytas, Ricardo era un muchachito que se pasaba saltando murallas para que no lo agarraran…

Los hijos Mauricio, Claudia y Luis nacieron en Santa Cruz, ciudad de la familia materna. Allí vivieron los primeros años de la infancia. Más tarde se trasladaron a Buenos Aires, Argentina. Y ya en el año 1990, al caer la dictadura de Alfredo Stroessner, Ricardo, junto a su esposa e hijos, por fin pudo regresar al querido Paraguay.

El trato  y la comunicación con los hijos

“Papá, desde muy pequeños –dice Claudia–,  nos llamó a la reflexión cuando estábamos en error y nos enseñó a resolver los problemas de manera pacífica. Siempre demostró gran comprensión para cada etapa de nuestras vidas. Nunca fue un padre exigente ni autoritario. En el caso de los estudios, para él era un deber culminarlos satisfactoriamente. Con una sonrisa nos demostraba su orgullo y con un abrazo nos felicitaba. Celebrábamos los logros saliendo a cenar en familia donde el agasajado prefiriera.”

“Él siempre se comunica con todos, normalmente en los almuerzos o las cenas semanales, ya que  frecuentemente nos reunimos en la casa paterna. Tenemos el gusto de compartir con papá varios momentos a la semana, aunque no todos coincidimos en horarios. Normalmente entre semana también solemos hablar por teléfono.”

El viaje a Buenos Aires

¿Recuerdas, Claudia, una anécdota especial vivida con tu padre? “Muchas. En realidad la vida, con sus pasares, nos hizo muy buenos amigos. Así creamos un vínculo muy importante al llegar mi juventud. Recuerdo especialmente un viaje que hicimos juntos a Buenos Aires. Ese viaje me permitió conocerlo en su lado más frágil y compartir una buena parte de su existencia, desconocida hasta ese entonces.”

“Nuestra vida no fue fácil. La migración, las ausencias familiares, el desarraigo y los problemas que siempre rondaban, nos enseñaron a valorar que lo único nuestro somos nosotros mismos: papá, mamá y hermanos. El diálogo fue un ejercicio permanente que nos mantuvo unidos en varios momentos conflictivos.”

La despedida a su padre y el regreso al Paraguay

“Papá –continúa contando Claudia– dejó al Paraguay y a sus afectos desde muy joven. Pudo volver imprevistamente (a escondidas, durante la dictadura de Stroessner) un día antes del fallecimiento de su padre, para darle el último adiós. Le dedicó un poema que demuestra la grandeza de su admiración hacia el abuelo y la gran amistad que los unía.”

“Y volver al Paraguay, en 1990, después de tanto tiempo, para papá significó reconstruir vínculos muy lejanos, algunos muy difíciles de rescatar, pues los años de ausencia trajeron nuevas generaciones ya desconocidas para él, por lo que no fue fácil reintegrarnos.”

Los recuerdos sin rencor ni pena

¿Qué generalmente cuenta tu padre sobre su historia? “Bueno –contesta Claudia–, él es un hombre que tiene mucho por contar. ¡Hay tantas facetas en su vida! Siempre dije que debo tener mi librito a mano para escribir sus memorias.”

“En cada charla que tenemos en familia saca a flote sus aventuras en el exilio. Recuerda anécdotas con fechas, lugares y nombres precisos, concluyendo siempre la historia con un buen recuerdo. Nunca con rencor ni pena.”

Admiración y falta de reconocimiento

“Como hija, a diario siento satisfacción, orgullo y admiración, aunque siento mucho la falta de reconocimiento de parte de las instituciones del país hacia él. Más que de reconocimiento de valoración, pues tantas cosas se podrían cambiar si se practicasen sus ideas y llevaran a cabo sus proyectos.”

“Su lema de vida es ‘trabajar soluciones’. Si tan solo se implementara esto en el día a día en todos los ámbitos en nuestro Paraguay, las cosas funcionarían mucho mejor.”

La vida en función al bien común

¿Y Ricardo cómo les enseña la vocación de servicio solidario? “Papá –responde Claudia– educa con el ejemplo: toda su vida trabajó en función del bien común. Nosotros siempre valoramos su sacrificio desinteresado para colaborar con el bienestar de los demás y el país.”

“Es un trabajador incansable que sigue luchando hasta la actualidad. Él nos formó, en compañía de mamá, humildes y serviciales, con la familia como centro de la felicidad.”

Valores reflejados en los hijos adultos

“En nuestro caso, los tres somos personas trabajadoras. Mauricio, de 32 años, es supervisor de ventas en una importadora. Luis, el hermano menor, de 25 años, se desempeña como encargado administrativo de una institución educativa. Y yo, que tengo 28 años, soy arquitecta y trabajo como profesional independiente.”

“Yo pienso –opina Claudia– que la labor más importante de un padre es transmitir valores humanos mediante el cariño y el ejemplo. Si esos valores se reflejan en los hijos ya adultos es porque se ha sido un buen padre. Y papá definitivamente nos trasmitió sus valores con el cariño constante y el ejemplo diario.”

“El Supremo”

Para culminar este breve homenaje, sólo quiero compartir que Enzo Di Tore, amigo idealista de Ricardo, lo llama “el Supremo”, por su capacidad intelectual, convicción de patria y servicio a los más necesitados. También, según Enzo, porque el viento norte lo pone de malas y, claro, por su admiración a don Gaspar.

La gente que conoce a Ricardo, lo respeta, aprecia y admira, por su labor de vida en beneficio del Paraguay. Por otro lado, las instituciones de la República hasta ahora reconocieron sólo en unas pocas ocasiones su trabajo invaluable. Fernando Lugo dijo en 2009 que Ricardo era la persona indicada para inyectar una dosis de patriotismo en Yacyreta (cuando se lo nombraba como posible director de la Entidad Binacional). Sus hijos y seres queridos, en cambio, afirmamos que Ricardo Franco Lanceta inyecta patriotismo al Paraguay durante todos los días de su vida, siempre en beneficio del bien común.

Ricardo Franco Lanceta en su época de exiliado político y en la actualidad.

Ricardo Franco Lanceta

Fue revolucionario de joven, militante del Partido Revolucionario Febrerista y exconstituyente de la Asamblea nacional de 1992.

Es doctor en derecho (con especializaciones en licitaciones y contratos internacionales, derecho cooperativo, público, administrativo y tributario), master en economía (con la tesis “Teoría económica para el desarrollo de los pueblos pobres”) y docente de posgrado, asesor de cooperativas y otras empresas.

En cuanto a organizaciones, preside del Instituto de Estudios Tesis Nacional, la Cooperativa Ferroviaria “Pdte. Carlos Antonio López” Ltda. y la República Moral Cooperativa.

También se dedica a escribir sobre temas de finanzas, economía, tributación, seguridad social, historia y cooperativismo, entre otros, que son publicados en diarios, periódicos, suplementos especiales, revistas y demás medios impresos y digitales.

Cuenta con unas obras especiales: “Nulidad jurídica, sus consecuencias, sobre los tratados de límites con Bolivia en el Chaco boreal”, “Función de los partidos políticos en la democracia”, y  “Proceso y crisis de la globalización”, en coautoría con el Dr. Miguel Ángel Pangrazio Ciancio.

Con el tiempo se ha especializado en investigación histórica, con un  trabajo concluido: “Esquema nacional para la historia del Paraguay”.

Actualmente, desde la Cooperativa Ferroviaria, trabaja día a día para que por fin se lleve a cabo la anhelada rehabilitación del Ferrocarril Central del Paraguay, cuya financiación sin garantía del Estado (a cargo de una holding europea) ya se firmó en febrero de 2002. Y desgraciadamente, a 9 años de la posibilidad de recuperar la soberanía ferroviaria, todavía se imponen trabas burocráticas sin sentido, que sólo pueden sobrepasarse con el trabajo constante de una de las personas más brillantes con que cuenta el Paraguay.

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