Entrevista a Sindulfo Agüero “Me tienen acá para hacerle tener miedo a la gente y que no se organicen”

El dirigente campesino, acusado sin pruebas por la fiscalía de supuesto secuestro, se declara preso político.(Por Cristian Silva. De Base Investigaciones Sociales)

Desde la cárcel de Tacumbú, el dirigente campesino y víctima de la dictadura estronista, Sindulfo Agüero(69), se declaró preso político y empezó una huelga de hambre. La Fiscalía lo acusó en enero pasado de apoyar logísticamente al EPP en el secuestro de Luis Lindstron, sin especificar cómo se materializó su apoyo. Aguero habló con nosotros desde su prisión en la cárcel del Tacumbú. Aqui la entrevista:

Sindulfo Agüero (izq) realiza una huelga de hambre junto con cuatro personas Julián Ortiz, 24, Alcino Soria, 23, Alcides Giménez, 22, y Aguedo Giménez, 48,

¿Usted fue víctima de la dictadura de Stroessner?

Yo fui víctima de la dictadura, fui perseguido desde 1967, cuando trabajaba por mi comunidad con la Pastoral Social, en la época del Monseñor Aníbal Mirosevic,Obispo de Concepción. Ahí empezamos a hacer escuelitas para que nuestros hijos pudieran estudiar y ahí también enseñábamos el catecismo. Yo era el principal coordinador, yo mismo gestioné y fundé ahí esa escuelita, y por enseñar ahí, por enseñar catecismo empezaron a investigarme los seccionaleros y la policía de Stroessner.

Comenzaron a perseguirme, hasta que caí preso, y siempre el obispo, que me quería mucho y sabía que yo no era mala persona, iba y hablaba por mí para que me liberen y así seguí desde el 66′ hasta la caída de la dictadura (89′). Muchas cosas buenas hicimos en la comunidad, enseñamos a muchas personas.
Estuve preso varias veces, como diez veces estuve preso y me sacaba de vuelta Marisevic y las veces que estaba preso, me torturaban. Una de las torturas más fuerte que sufrí fué en el 84’…

¿Encuentra similitud entre lo que sufrió durante la dicatadura y lo que está pasando ahora con usted?

Y yo pensaba que después de la caída de la dictadura ya se terminaría la persecución, yo siempre fui dirigente, siempre hablé y denuncié las injusticias de todo tipo y creo que me tenían en cuenta justamente por eso. Siempre fui dirigente de organización y como dirigente, aparte de la pastoral, habíamos fundado otra organización. Yo fui uno de los principales fundadores y entendía que a través de la doctrina social de la Iglesia el campesino debe estar organizado y tiene que hacer funcionar su organización como suya, auténticamente campesina, para colaborar con el crecimiento del país, por la construcción de la sociedad.

Eso hacía yo, nos acompañaba la Pastoral Social en aquel tiempo. En 1986 fundamos nuestra organización que se llama Organización Campesina del Norte (OCN), y eso como -ya dije- es justamente para que el campesino pueda colaborar en la construcción de la sociedad, pero con un principio de formación integral reivindicativa, formación integral del ser humano y de todos los seres humanos. Y trabajábamos con los jóvenes y con las instituciones públicas, porque muchísimo colaboramos en cuanto a salud, educación y producción, comercialización conjunta. Hasta ahora, y de ahí a mi me trajeron acá en nombre de nuestra democracia.

Y por eso, a la conclusión que llego es que esto es una persecución política, como para amedrentar a las personas organizadas, a las familias, a los vecinos, como para hacerles tener miedo, y terminar con las organizaciones que se van formando. Por eso digo que soy un preso político, porque no tengo nada que ver con el crimen, ni con el secuestro. No encontraron ninguna evidencia en seis meses, ya pasó un año y todavía no encontraron nada, y buscan como para implantar evidencias y siguen buscando, pero no van a encontrar nada. Sólo me tienen nomas acá para hacerles tener miedo a la gente para que no se organice.

Pero la ley de la doctrina social de la Iglesia y la constitución garantizan la libre organización, libertad de organización, y ese principio nosotros no sobrepasamos. Siempre estuvo intacto nuestro principio, el de organizarnos para el desarrollo comunitario, para aportar, para apoyar a la construcción de una sociedad más humana e incluso más cristiana y humana. Eso siempre fue nuestro principio de organización y eso nosotros no rompimos, todavía sigue intacto, y no pueden -con el procedimiento- digamos con la injusticia, justificar el por qué me tienen preso. Me persiguieron muchas veces y me torturaron y este ojo perdí yo a consecuencia de los golpes de la tortura durante el estronismo.

¿Y usted está con problemas de salud?

Tengo hernia en dos partes, acá en el suelo por ejemplo ahora estoy acostado y para levantarme me cuesta mucho, necesito un bastón y después de venir a esta cárcel comenzó a crecer mi hernia y siento mucho dolor. Ya me tengo que operar en las dos partes y es muy grande mi hernia. Y un lado de mi ojo ya perdí, de acá de la cárcel me llevaron al Hospital de Clínicas dos veces, después ya no me quise ir porque me atendían muy mal y de forma impaciente. Me daban nada más que gotas y eso me daba dolor de cabeza, ya no me quería ir mas ahí.

Después me llevó el director de la cárcel y pagó por mi en la clínica de Prevención de la ceguera. De eso no me quejo, dentro de sus posibilidades me trató muy bien, pero el problema es que desde la cárcel no va a poder solucionar una enfermedad crónica, porque tengo que seguir tratamiento permanentemente.

La última vez que me fui, me dijo el doctor que cada ocho días tenía que ir para seguir el tratamiento de mi ojo, y que podía perder también el otro lado si no lo hacía. Ahora no veo muy bien, desde los cinco metros ya no distingo casi nada, a las personas ya no las reconozco y me duele mucho el ojo. Llegaron los ocho días y ya ni los medicamentos me quedaban, voy a quedar ciego. Y de esta forma a mi me castiga la injusticia, me castiga, me está matando fríamente y voy muriendo…

¿Que lo que le llevó a la medida extrema de iniciar una huelga de hambre?

La huelga de hambre iniciamos el lunes (7 de febrero), y vamos a seguir, yo digo que hasta que muera. Nosotros exigimos nuestra libertad, tenemos que estar en nuestra casa . Y si es que no confían en nosotros, que vayan a nuestra casa, que pongan policías; nosotros no vamos a huir. Nosotros somos trabajadores honestos, no somos ladrones, nunca robamos nada, con nadie nunca peleamos, nunca con ningún compañero, ninguna pelea en estos setenta años de vida.

Todos me conocen, todas las autoridades incluso del departamento ( de Concepción) a mi me conocen, saben que soy una persona que siempre trabajo por mi comunidad. Y no merezco venir a terminar, después de tanto luchar por nuestro país dentro de mi más extrema pobreza, venir a terminar así…

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