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“La ciencia no puede pasar por encima de la realidad” según científico argentino

Según investigación, el , el agrotóxico de la soja transgénica, afecta a los embriones ocasionando deformaciones.

Andrés Carrasco, en el panel debate realizado en Paraguay la semana pasada. Foto: Paulo López.

Si las voces de defensa de sostienen que no hay suficiente evidencia en contra de los agrotóxicos, tampoco hay evidencia contundente que pruebe su inocuidad, más allá de la que arriman los propios fabricantes, de quienes no puede esperarse un apego total a la verdad por cuestiones muy lógicas del mercado. Ante esto se impone la aplicación del principio precautorio, es decir, ante la incertidumbre o peligro de daño se debe cortar la aplicación hasta que se hagan públicas investigaciones independientes, no de científicos pagados por las empresas, que prueben la no acción dañina  del producto sobre la salud y el medioambiente.

Asimismo, si la ciencia no proporciona suficiente evidencia, pero la gente siente que algo ocurre, que cada vez hay más muertes y malformaciones en paralelo a la expansión de los monocultivos en las comunidades, es porque algo pasa y ninguna prueba de laboratorio puede pretender arrogarse mayor autoridad respecto a los datos concretos de la realidad “porque la ciencia no puede pasar por encima de la realidad”, subrayó el científico argentino Andrés Carrasco en su exposición “Agroquímicos, sus efectos respecto a la salud humana y el medioambiente”.

El glifosato afecta la formación del embrión ocasionando deformaciones.

Andrés Carrasco, jefe del Laboratorio de Embriología Molecular de la UBA e investigador del Conicet, estuvo en nuestro país y presentó el pasado martes 28 de junio en una conferencia organizada por el Senave su investigación “Herbicidas basados en glifosato producen efectos teratogénicos en vertebrados interfiriendo en el metabolismo del ácido retinoico”. En este sentido sostuvo que los resultados obtenidos con anfibios son extrapolables a los humanos porque todos los vertebrados desarrollan un proceso embrionario común que empieza a diferenciarse recién cuando el embrión se encuentra en una etapa avanzada de formación y también porque somos tan animales como cualquier otro animal.

Resulta, pues, que las deformaciones precisamente se registran en la etapa inicial del desarrollo del embrión, que presenta fases similares en todos los vertebrados. Las muestras expuestas a las concentraciones de glifosato sufrieron distintos tipos de malformaciones como “microftalmia (ojos más pequeños de lo normal), microcefalia (cabezas pequeñas y deformadas), ciclopía (un solo ojo en el medio), malformaciones craneofaciales (deformación de cartílagos faciales y craneales), acortamiento del tronco embrionario, deformaciones del aparato digestivo, respiratorio y de los tejidos que forman el corazón”.

Las malformaciones se daban a raíz de la alteración de las segregaciones de ácido retinoico, que regula el desarrollo de los genes en las primeras etapas de la formación embrionaria.  En su trabajo identificó correlaciones entre la sobrecarga de la vitamina A y los desequilibrios genéticos. Sobre el hecho de que el glifosato no traspasa la placenta, retrucó que además de comprobarse que sí es capaz de traspasarla en una proporción de 15 a 20%, el periodo crítico de desarrollo embrionario se da entre los 14 días de embarazo, cuando aún no existe placenta (esta se forma en la decimosegunda semana) y por lo tanto el organismo en gestación es totalmente permeable.

Monsanto desarrolla investigaciones tendenciosas para demostrar “inocuidad” del glifosato.

Para abogar por la inocuidad de sus productos las empresas presentaron trabajos con ratas a las que se les administró el glifosato al noveno día de embarazo, a lo que Carrasco retrucó que si se los administraba al cuarto o quinto día el resultado iba a ser distinto, puesto que es en los periodos iniciales de formación y no cuando los embriones se hallan plenamente desarrollados cuando las deformaciones actúan.

Otro argumento esgrimido a favor del uso del glifosato es que solo dura 10 horas en la sangre, a lo que Carrasco respondió que en ese tiempo hace una curva descendente y esos residuos pasan a los tejidos, donde se pierde el rastro, ya que nunca se realizaron biopsias a fin de determinar la presencia de sustancias extrañas en los tejidos. Apenas el 5% del glifosato se degrada en el cuerpo porque no hay enzimas que puedan hacerlo.

El glifosato produce daños irreversibles hasta en dosis mínimas.

El glifosato es un producto de la multinacional Monsanto, cuyo nombre comercial es Round Up. Solo puede ser resistido por la soja transgénica.

Cabe destacar que las pruebas realizadas por Carrasco se dieron con soluciones de glifosato diluidas en agua en una proporción de hasta 500 veces menos respecto a las empleadas normalmente en la agricultura. Por ello descartó completamente ciertos diagnósticos científicos y técnicos  que hablan de “concentraciones  aceptables de endosulfán, de glifosato”. No existen cantidades aceptables, puesto que producen daños irreversibles aunque las dosis sean mínimas.

Por otra parte, se refirió asimismo a los metalenguajes que rodean a esta cuestión, ya que la terminología muchas veces a la que se recurre no es simplemente descriptiva, sino performativa, en cuanto escribe relatos que internalizan sentidos comunes naturalizando horrores. Es un lenguaje que crea hechos e instala imaginarios. Por ejemplo, ante casos de malformación se llegó a hablar de que se trataba de poblaciones con riesgos o sesgos genéticos “per se”(por sí mismos), intentando desvincular los hechos del entorno medioambiental atribuyéndolos a una especie de subdotación genética de las poblaciones afectadas.

Críticas de la Monsanto a Carrasco.

Frente a las críticas de la Monsanto de que su trabajo no se realizó en el campo, sino en condiciones controladas en un laboratorio, respondió que es la misma manera en que ellos trabajan para declarar la supuesta no toxicidad de sus productos, con la diferencia de que implican un mayor acto de fe, puesto que esos trabajos nunca son publicados. Así también se ha pretendido restarle credibilidad porque los experimentos se hicieron con animales, a lo que Carrasco respondió que los experimentos con humanos están prohibidos, a no ser que ellos (Monsanto) estén desarrollando programas ilegales de experimentos con humanos.

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