“La auto-regulación de la prensa es un mito”

 

Lo dijo Nydia Pesantez, comunicadora ecuatoriana de la organización civil Gamma. Vino al Paraguay para asesorar el nacimiento del Observatorio de Medios impulsado por la Secretaría de la Mujer y fue panelista del II Foro Nacional de Comunicación. Contó sobre el observatorio de medios de la ciudad de Cuenca, una de las iniciativas modelo de la región.  En la charla con ella permearon varios debates: la pulseada medios-gobierno; la relación prensa-democracia y quién controla a la prensa.

 

¿Para qué sirve un observatorio de medios de comunicación en una sociedad?

Un observatorio de medios de comunicación sirve para aportar en la garantía de una comunicación que construya democracia, que construya participación, que construya igualdad. La idea de la que se parte es que los medios de comunicación públicos, comunitarios, privados o estatales tienen una misión que cumplir y una responsabilidad inmensa con la humanidad, que es aportar a que cada ser humano pueda desarrollarse individual y colectivamente. Creemos que ningún medio puede evadir esa responsabilidad.

 

¿Algún ejemplo de observatorio de medios en Latinoamérica que haya aportado algo de eso?

Hay algunos observatorios en América Latina, y los observatorios están constituidos de diferentes maneras, y con objetivos específicos también. En el caso del observatorio de la ciudad de Cuenca, en Ecuador, creemos que hemos alcanzado resultados interesantes en torno a dos géneros básicamente de la comunicación: la publicidad y la noticia. En la publicidad hemos tenido más impacto que en las noticias. Y tiene que ver con que la ciudadanía es la que se expresa. Las publicidades que se difunden en nuestra ciudad durante un año son monitoreadas, y el resultado se pone a consideración del público. Éste opta por las que le parecen publicidades que apuestan más al crecimiento humano, que no son sexistas y que no son excluyentes…y votan en contra de las que les parecen excluyentes y estereotipadas. Con el voto y el sentir ciudadano se premian algunas y se sancionan a otras. Esto no es un grupito, son miles de personas, el último año que votaron lo hicieron 2.351 personas. Entonces, no es poca gente, son más de 2mil personas que dieron su criterio, dieron su voto y a partir de eso estaremos sancionando y premiando.

 

¿Y algunos resultados?

Estamos 6 años en el trabajo, y en estos años podemos decir que dimos pasos. Cuando empezamos el observatorio y el monitoreo de las publicidades, no teníamos ni una sola publicidad que tuviera un sesgo incluyente que rompa con el estereotipo de la sociedad. Ni una. Teníamos una medio neutral, pero ni una propositiva. Actualmente en este último año pudimos presentar en la muestra, en las radios, casi un 50% de publicidad que podían ganar el premio. Años antes hemos tenido un 20%, un 10%. En televisión un 40% y en uno de los periódico igual. Eso quiere decir que efectivamente quienes dan publicidad, se dan cuenta de que su trabajo, atentatorio contra los derechos de las personas, tampoco es que le generen un tipo de ganancia, porque la gente no está contenta. La idea no es confrontar, la idea es mostrar cómo todo el mundo, desde su quehacer, tiene la posibilidad de sostenerse y mantener su empresa, en el caso de las empresas privadas de comunicación; y en el caso de la comunicación comunitaria, pueden aportar de mejor manera a sus legados y principios .

 

¿Este observatorio es municipal o de organizaciones civiles?

Somos 11 instituciones las que conformamos el observatorio y ahí están desde el gobierno local hasta organizaciones de derechos humanos.

 

¿Cómo hicieron que el sector estatal se una?

Tuvimos una herramienta interesante que es Plan de Igualdad de Oportunidades, que era de la ciudad y que fue avalado por la municipalidad. En cumplimiento del plan había un eje que decía “Comunicación para el ejercicio de derechos”, y entonces este fue el gancho para introducir el mandato ciudadano en la municipalidad. Y en el caso de la gobernación, que en nuestro caso es el Consejo Provincial, fue el diálogo. Vieron que iban a apostar al desarrollo si apostaban a esta propuesta. Y con el resto de las instituciones fue el diálogo, la conversación y la evidencia de cuán positivo puede ser para todos y todas.

 

¿De las instituciones, la minoría es oficial?

De las instituciones, oficiales son la Municipalidad, el Consejo Provincial, la Defensoría del Pueblo, El Consejo de la Niñez y el Plan de Igualdad de Oportunidades. Son cinco oficiales contra 6 instituciones civiles.

 

¿Los resultados del monitoreo de publicidad son vinculantes para los medios de comunicación u optativos?

Es optativo, queremos que se vuelva vinculante y estamos trabajando en una norma local actualmente junto con los concejales.

 

¿La cobertura de este observatorio abarca Cuenca nada más?

Sí, son 400 mil habitantes, pero actualmente hemos generado o hemos apoyado la estructura del observatorio nacional de medios. Nosotros formamos parte como asesoría técnica. Se está formando en Ecuador un observatorio nacional de medios. Pero el  Estado y directamente el gobierno ha asumido ese observatorio, y como nosotros somos un observatorio que no intenta estar dentro del marco partidista político, asesoramos pero no nos involucramos.

 

¿Cómo hicieron para que la gente participe en Cuenca?

Sabes qué…es el sentir de la gente. Subestimamos a la población, porque los mismos periodistas, las periodistas y los productores dicen que “esto le gusta a la gente, a la gente le gusta la sangre,  a la gente le gusta el sexo, a la gente le gusta ver a las mujeres desnudas, a la gente le gusta…”. Pero cuando le preguntas directamente a la gente, ésta se pone a reflexionar de lo que realmente desea ver, de lo que realmente quisiera participar cuando consume productos mediáticos. Y la misma gente es la que ha ido despertando y diciendo “apoyamos esto porque vale la pena”. Entonces yo creo que solamente falta dar espacios donde la gente se pronuncie abiertamente. Y eso como ver una muestra, votar, discutir, son espacios muy livianos de participación, la gente se siente no coercionada, sino libre de hacerlo. Saben que no hay un interés político partidizado detrás de esto, no se trata de la oposición, no se trata del gobierno, sino que realmente es un planteamiento para mejorar la situación.

 

¿Cuáles fueron los mayores tropiezos que tuvieron?

Fue el momento en que el problema que se da entre los medios de comunicación y el gobierno se polariza, porque muchos de los medios locales pensaron que el observatorio lo que tenía era un interés político a favor del gobierno. Cuando demostramos que nuestro mandato va más allá del gobierno, más allá de un partido político -la realidad es que nuestro mandato está con la vida- logramos ir recuperando la confianza de los medios, y en eso estamos. Por eso, de hecho, no estamos en el observatorio nacional.

 

¿El trabajo con la Secretaría de la Mujer en Paraguay…?

La idea es que la gente le meta hombro, porque la idea no es que se quede en el Estado, es que la SICOM y la Secretaría de la Mujer, junto con las tres organizaciones que ahora forman parte, deleguen a un equipo técnico de la sociedad civil el trabajo de seguimiento, de monitoreo, de tal manera que los resultados de este monitoreo sean debatidos en el seno de estas instituciones. Donde están la institucionalidad pública y la sociedad civil, de tal manera que eso legitima un debate abierto, directo, franco. Yo creo que ese es el punto de fuerza del observatorio en Paraguay. Gamma, mi institución, vino a apoyar este proyecto y ya está. Ya hicimos nuestro trabajo.

 

El proyecto observatorio vendría del lado oficial, desde la Secretaría de la Mujer…

No es desde el lado oficial. La Secretaría de la Mujer tiene un mandato, el Plan Nacional de Igualdad de Oportunidades, y de ahí nace la necesidad de tener un observatorio. Pero no un observatorio que sea oficial. Por eso dentro del observatorio están la Secretaría de la Mujer, la SICOM, el Sindicato de Periodistas de Paraguay (SPP), El Centro de Estudios de Documentación (CDE) y el Equipo Feminista de Comunicación (EFC). Entonces está también la sociedad civil. Y la idea es que CDE, el Equipo Feminista u otra organización civil feminista haga el estudio técnico, haga el seguimiento para que no se diga que es un observatorio oficial, porque no va a ser. Además son tres organizaciones de la sociedad civil y dos del Estado. En caso de que hubiera algo muy polémico, la sociedad civil tiene la fuerza.

 

¿Cómo se empieza un observatorio? ¿Qué se necesita?

Necesidad. Alguien tiene que decir “quiero hacerlo”, alguien, alguna institución, alguna organización, alguna persona. Y después buscar los medios de periodistas, buscar las organizaciones de derechos, buscarle al Estado en su nivel local, en su nivel más cercano para conversar y plantear esta necesidad. Y conjuntamente ir construyendo la figura del observatorio que buscan y que quieren. Porque no hay una receta, porque es una construcción ciudadana.

 

¿Y algunos elementos que tenés que tener sí o sí como pilares?

Saber leer críticamente la información de los medios. Tener un posicionamiento político, no de partido, sino posicionamiento político en torno a que quieres que la realidad, tu vida, tu entorno, sean diferentes. Yo creo que hay que posicionarse con la vida digna, hay que posicionarse con la capacidad de los seres humanos de ser felices, de hacer su vida en armonía con la naturaleza, yo creo que hay una posición ideológica a favor de la vida. O sino puedes observar los medios desde el otro lado también. El observatorio es una herramienta, el rumbo que tome dependerá de la ideología y del pensamiento que tenga quien le da rumbo al observatorio.

 

¿El gobierno de Ecuador ha capitalizado las experiencias de las organizaciones civiles?

No, nosotros asesoramos a un grupo de instituciones en Quito para que formen el observatorio nacional, y ese observatorio sale de la Secretaría de Participación de los Pueblos. La idea es que también sea un espacio de la sociedad civil, pero al momento, con la coyuntura que tenemos en el país, no hay una visión muy clara desde los medios de que este puede ser un proyecto ciudadano, porque está directamente vinculado el gobierno.

 

Y de repente le es cómodo también a los medios decir eso…

Sí, exactamente. Yo creo que hay una necesidad de que los seres humanos sean un poco más humanos. Y usar el cerebro, usar la inteligencia y la claridad, la capacidad de diálogo y de discusión para ver que no todo es oficial o no-oficial. En el centro de eso está la vida, dentro de eso vamos viviendo el resto de los seres humanos.

 

¿Cómo se financia un observatorio?

Esa es la gran pregunta. Nosotros tenemos financiamiento de la cooperación internacional y también de la municipalidad. Pero nunca hemos aceptado un condicionamiento de la municipalidad para nuestro trabajo, porque somos 11 instituciones, y eso nos da fuerza.

 

No sería descabellado que algunas empresas desinteresadas patrocinen…

Claro, siempre y cuando esta empresa no tenga después una vinculación con el observatorio. Nosotros nunca pasamos publicidad en nuestros programas, porque nosotros vigilamos publicidad. En nuestros programas radiales nunca tenemos publicidad, porque tenemos que mantenernos al margen.

 

¿Un observatorio de medios no debería tener su propio medio?

Nosotros difundimos a través de las diferentes radios, los medios hacen cobertura de lo que hacemos. Porque si tuviéramos un medio propio, seríamos juez y parte. ¿Porque a cuenta de qué no nos haríamos seguimiento a nosotros mismos? No sería muy ético. Yo creo que es mejor que haya quien difunda, para eso están los medios: nosotros observamos los medios y a ellos les damos la información. 

 

Hay varias corrientes de comunicación y detrás de ellas, ideologías. Una de ellas habla de la libertad total de empresa y prensa y también  habla de la auto-regulación…

La auto-regulación es un mito, tiene que haber una regulación consensuada entre los actores sociales. Yo no digo que sea el Estado, el Estado en términos de una persona del gobierno, quien regule. Tiene que nacer una normativa consensuada en la que los parámetros que guíen la elaboración de la normativa,  se ciñan estrictamente al desarrollo humano sustentable y al ejercicio del derecho. Esa es la única plataforma a la que deberíamos ceñirnos, porque el resto…si nos ceñimos al mercado, todo lo que sea lucrativo está bien. Y no es así, no todo lo que genera lucro está a favor de la vida ni a favor de los derechos.

 

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