Boom Boom Kid: “La actitud mía es la de cualquiera al que le molesta que todo tenga que ser una empresa”

Boom Boom Kid volvió a presentarse por Asunción, pero ésta vez lo hizo sin su banda. Armado solamente de su guitarra y un micrófono supo encandilar a una sala repleta de gente y mostró como con tan poco, se puede hacer mucho.

Pon tu corazón en la música

Boom Boom Kid se ve como un niño en una tienda de discos, va de un lado a otro, se sube en los banquitos para revisar los que están más arriba y no deja rincón sin escudriñar.

Boom Boom Kid minutos antes de salir a escena en el Juan de Salazar.

“Es una locura estar entre tantos discos, porque la música te pega aún sin escucharla, pues hay muchos sentimientos y vibras positivas adentro de un long play y cuando suena decís: ¡guau! Estaba cansado, pero llegar acá me dio un empujón y ahora estoy lleno de energía”, dice.

El pasado sábado a la mañana, previo al concierto que iba a dar en la noche, estuvo en “La Gloria” tienda de revistas y vinilos (quizá el único reducto en Asunción donde aún se venden discos de vinilos) donde en compañía de su amigo Jovino Prieto fue a buscar discos de todas las épocas y géneros imaginados, porque además de cantante, Boom Boom Kid es un melómano incurable.

Y de hecho, se compró casi 30 discos. Desde Miles Davis, pasando por The Animals o Teenage Fanclub a Quemil Yambay. Sí, Quemil Yambay. “Para no comprar discos sólo por la tapa y para no gastar tanto, le pedí a Jovino que traiga la notebook, así antes podemos escuchar algo de cada disco a ver qué onda”.

Se declara fan de los Blue Caps, banda de rock nacional de los 60’s. Es más, luego fue al local de Blue Caps que funciona como disquería y sello discográfico en donde conoció a Alcides Riveros, ex guitarrista de la banda y dueño del lugar, con quién compartió anécdotas sobre rockeros argentinos y quién le regaló al Kid un disco autografiado.

Boom Boom Kid enciende la mecha

Carlos Rodríguez es Boom Boom Kid, cuando lideraba Fun People era conocido por el mote de Nekro. Tiene 39 años, pero se considera un niño eterno.

Con su antigua banda tocó por el mundo entero y editó discos que hoy son considerados verdaderos clásicos de la escena hardcore punk sudamericana.

Hoy, el inquieto cantante lleva adelante cada idea que se le presenta a través de su propio sello Ugly Records. A principios del año re-editó su último disco con el nombre de “Muy Frisbee” con 13 canciones nuevas, que en total suman 48 canciones. En mayo publicó “Mi pequeña colección de funzinez”, libro de más de 600 páginas donde recopila los fanzines que hizo desde los 90’s hasta la actualidad y el mes que viene sale el primer DVD de Boom Boom Kid “Incendios de un pitecántropo sin iutub”.

El Centro Cultural de España Juan de Salazar fue el punto de encuentro entre el cantante y su público. Y fue ahí donde también se montó una feria donde en pocos minutos se agotaron los libros, discos, remeras y calcomanías que BBK trajo para vender a precios bastante accesibles. El auditorio Manuel de Falla estuvo repleto a la hora del concierto y lastimosamente hubo gente que quedó fuera.

Boom Boom Kid en una disquería sobre la calle Cerro Corá donde tenían discos de vinilo, pero curiosamente no estaban a la venta.

Minutos antes de subir al escenario, Boom Boom Kid habló con nosotros y nos contó lo que sigue a continuación.

¿Cómo hacés para componer tanta música? Desde la época de Fun People que editas casi un disco por año…

Compongo aún más de lo que muestro. La música que muestro es la que me animo a mostrar. Tanto con el libro y los fanzines, eso no es todo lo que hago. Hay canciones que están terminadas, mezcladas y masterizadas que nunca van a dar a luz, porque son muy intimas Las canciones que me desnudan a veces no las muestro porque sería un error en esta sociedad de hoy.

Vos demostrás que la música no sólo transmite emociones, sino puede y debe servir para difundir ideas. ¿Cómo ves a los músicos que sólo ofrecen entretenimiento?

Yo no lucho contra esas personas, no estoy acá para juzgar a los músicos. Porque está bien que algunas canciones se hayan hecho para bailar. Mis padres se conocieron bailando una canción que no te dice más que “fue lindo encontrarte esta tarde en esta plaza” y eso es magnífico. Lo mío, más que nada, es una auto medicación.

No paras de girar nunca, tocás por el interior de Argentina, Brasil, México, EEUU, Europa o Japón. ¿Como haces para llegar a tantos lugares?

Por suerte la curiosidad está conmigo. Tengo amigos en todos lados y me gusta ir a visitarlos. A veces me es más fácil armar un concierto en lugares muy lejanos, que en el lugar en donde nací yo. Ahora voy a tocar a Berder en Alemania, mandé un mail preguntando si se puede tocar el 27 de julio. Sí, listo. Ya está cerrado. Y capaz que en donde yo nací es más complicado armarlo. Los dolores del corazón son los que me mueven a salir a decirle gracias a esas serpientes bonitas que son las rutas

La colorida guitarra con la que Boom Boom Kid brindó el electro acústico el pasado sábado en el «Manuel de Falla».

¿Si tuvieras que elegir un disco tuyo para mostrar a la gente que no te conoce tanto cual sería?
Para vender en la feria traje uno que se llama “Colección de Verano 2010” que es una compilación de las canciones que saqué con Boom Boom Kid. Tiene 42 canciones y es un repaso de casi todo lo que grabé, me gusta ese.

¿Cómo hacés para elegir las canciones que vas a tocar? Tenés tantas…

A veces tenemos muchos problemas con la banda, porque nos piden tal o cual canción, y no la hacemos, pero no de mala onda. Hay canciones que a veces nos meten el dedo en la llaga, en un momento en que nadie puede meternos el dedo en la llaga porque estamos muy sensibles y no estamos preparados para tocar esas canciones. Somos humanos. A veces podemos con todo, otras veces no, por eso hacemos música, para sentirnos mejor.

Tenés muchos registros vocales, podés pasar de cantar una balada a cantar un hardcore furioso en un segundo. ¿Quiénes son tus principales influencias como cantante?

Cuando escucho a un cantante me gusta escuchar lo que me está diciendo. Entonces, como alguien que lee un libro, yo necesito escuchar lo que el cantante me está diciendo. Cuando yo empecé a cantar me gustaba mucho Nat King Cole que era un señor que hablaba en inglés, que quería cantar en español y lo hacía muy mal. También cantantes como King Diamond. O cantantes que tal vez no tenían un muy buen registro, pero decían cosas muy buenas como Daniel Viglietti o Víctor Jara. Hoy escuché a Quemil Yambay, es tremendo, me encantó como imita el sonido de los animales. Me compré el vinilo y lo voy a escuchar.

Se nota tu lado heavy metal, siempre nombras alguna banda heavy o thrash como influencia…

Claro, man. El primer disco que compré conciente de lo que yo me quería comprar fue “Piece of mind” de Iron Maiden, el segundo fue “Diary of a madman” de Ozzy Osbourne. El año pasado vi por primera vez a Maiden en Perú y estuvo buenísimo. También bandas como Slayer, Sacred Reich o Sepultura escuchaba bastante.

Sos un referente de lo que realmente es ser independiente. Desde Fun People hasta ahora editás tus propios discos y hacés giras por todo el mundo por tu cuenta. El espíritu del ‘Hazlo tú mismo’ nunca te abandonó. Hoy muchos se llaman indie porque suena cool nada más.

No sé los demás, pero la actitud mía es la de cualquiera al que le molesta que todo tenga que ser una empresa. La música yo la utilizo para otra cosa. A veces he vendido las horas valiosas de mi vida por dinero, pero siempre con una meta, para luego hacer lo mío y no convertirme en un engranaje más de esta sociedad que nos hace más robots. Yo quiero escapar de su plan maléfico. En realidad, tampoco me interesa reclamar un lugar dentro de esta sociedad que es bastante dañina, lo que yo añoro ser es un animal, más pitecántropo o más primitivo quizás. Igual, creo que gracias a estar cerca de gente que me mostró como tratar de romper la pared para escapar de donde yo no veía escape, pude aprender a manejarme solo.

Ibas a girar tocando durante un mes entero tocando cada día por varios lugares, lastimosamente tuviste que suspender esa gira. Sin embargo, viniste a Asunción. ¿Cómo fue eso?

Tenía muchas ganas de venir, además no es un lugar donde siempre vengo. Y estuvo muy bien que venga. Porque está tarde, durante este viaje, me he encontrado pensando sobre algunas cosas que estoy haciendo en mi vida que me han cerrado acá. Creo que si no hubiese venido, por ejemplo, quizás habría hecho algunas cosas que hubiesen estado mal. No sé porque, pero siempre me pasa. Hoy estoy acá y no solamente para tocar. Hubo otras cosas que en el camino de la vida me señalaron de que yo tenía que estar acá y no en otro lugar.

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