“¿No cabe hacer borrón y cuenta nueva?”

Una sofisticada estructura propagandística se aferra a blanquear a los saqueadores de las tierras del Estado. Análisis.

Amistades y vínculos que producen riquezas. Stroessner, Humberto Domínguez Dibb y Aldo Zuccolillo (Abc Color), en los buenos tiempos. Durante la dictadura de Stroessner se produjeron los más importantes robos de tierras al Estado, con el disfraz de la reforma Agraria, dando nacimiento a los nuevos terratenientes. Se habla de 6 millones de hectáreas usurpadas.

El pez cae por su boca.

No es desconocido que los medios de comunicación se mueven por intereses económicos y políticos. Pero muchas veces esa sencilla reflexión pasa desapercibida gracias a ese caótico y enloquecido tránsito informativo que se nos abalanza día a día. La sociedad de la información, es un arma filosa y efectiva para los periodistas, para construir realidades acordes a su antojo y desinformar. Instalar conceptos, ideas, pretensiones, héroes y villanos es más fácil en ese contexto que deja vulnerable al lector, escucha, o televidente, que no tiene tiempo para cuestionar, corroborar o investigar lo que le informan.

Medios de propaganda

Un tema de momento son las tierras fiscales, del Estado, que cayeron ilegítimamente en manos de políticos, militares, empresarios y productores nacionales y de origen brasileño.

Los principios de la propaganda moderna son conocidos, simplificar el mensaje y reproducirlo constantemente hasta que quede. Crear un enemigo único. Dividir la realidad entre buenos y malos.

Tomemos el tema, “tierras malhabidas y brasiguayos”, y, analizando el diario que marca la agenda mediática nacional, Abc Color, podemos identificar dicho esquema:

El mensaje: Los brasiguayos son los grandes productores que traen divisas y riquezas al país. Cuestionar la legalidad de sus tierras y posesión es ir contra el progreso y fomentar el racismo, la xenofobia.

El enemigo único, el villano, el malo: el campesino pobre, ideologizado, que no produce, que no trabaja, el sin tierra.

El héroe, el bueno: Los brasiguayos («que dicen convirtieron en un vergel el Alto Paraná y Canindeyú»).

Cómo inventar mentiras y villanos para ocultar un saqueo

Héctor Cristaldo (UGP) junto a diputados de Patria Querida y autoridades de Santa Rita, Alto Paraná, uno de los bastiones de los brasiguayos. Patria Querida y la UGP se oponen a las mensuras o investigaciones sobre las propiedades de dudosa tenencia porque "atemorizan" a los productores. Foto: FronteraCDE.

El pasado 14 de agosto, el diario de Aldo Zuccolillo publicaba una entrevista al presidente del Indert, que tituló en Tapa: “Duros ataques xenófobos del presidente del Indert”, y lo acusaba de fascista. Las adjetivaciones e insultos a la orden del día como acostumbran los panfletos. El ing. Marciano Barreto declaraba en la entrevista que los productores que tenían títulos legales no tenían porque temer a las investigaciones del Indert, también exponía la preocupación por la expansión brasileña sobre territorio nacional, tanto económica como cultural. El error de Barreto fue ir contra el “mensaje”, por lo que debía ser castigado, sentenciado, y remitido a las filas del enemigo único.

Sin embargo, la entrevista avalada editorialmente por el Grupo empresarial Zuccolillo, expone en boca del propio periodista la piedra fundamental del conflicto. Tras responder Barreto que los productores no deben temer si tienen los documentos de sus tierras, le pregunta:

“¿No cabe hacer borrón y cuenta nueva, dando título a los que producen y prueban que ocupan hace 10, 20, 30, 40 años?”.

He ahí el dilema. Los intereses al descubierto. Xenófobos, campesinos haraganes, delincuentes, invasores, ideologizados, trasnochados, son todos aquellos que quieren se repongan las tierras usurpadas al Estado.

Dejemos a la gente que produce tranquila, si, a aquellos que generan “riquezas” con el dinero y las tierras robadas al Estado, a los hombres y mujeres que contribuyeron toda su vida en cada compra realizada para terminar sus días en alquileres, o cultivando tierras arrendadas.

El más grande terrateniente del país. Según investigaciones, el sojero de origen brasileño Tranquilo Favero se abrió camino como corredor inmobiliario del antiguo IBR durante la dictadura, vendiendo ilegalmente tierras del Estado a sus compatriotas. Foto:Profimedia.

Un terrible precedente

¿Qué pasaría si al más grande magnate de la soja en Paraguay, Tranquilo Favero, le descubren y recuperan tierras fiscales? Terrible precedente. Después ya nadie estaría a salvo, no habría seguridad para los grandes ladrones de guante blanco que se escudan en los gremios de la producción, muchos ganaderos y sojeros de la ARP y la UGP. Un duro golpe a la riqueza, para muchos propietarios de medios y sus amigos.

Allí el motivo de tanta pertinencia, tanta agresividad y empecinamiento en defender a Tranquilo Favero, a la arquitectura del saqueo, y dejar en claro, el mensaje, de que las tierras son de él (cuando aún no ha sido demostrado), que los campesinos haraganes y el gobierno se las quieren robar. Por eso Patria Querida, Soler, Acha, junto a los Gremios de la “producción” corren a defender a cada terrateniente amenazado por campesinos que los acusan de poseer tierras malhabidas, corren para oponerse a las investigaciones del Gobierno, a las mensuras. Por ello salen a solidarizarse con ellos los Cartes, los Jaegli, los Franco, los Castiglioni. Por ello Zuccolillo arma su ejército y los manda al frente con la clara misión de no dejar sobrevivientes.

La xenofobia contra los brasileros es solo una excusa, un elemento propagandístico. En Brasil está prohibida la venta de tierras a extranjeros, no porque sean xenofóbicos, sino porque la tierra es un recurso natural estratégico. El verdadero objetivo del mito de la “xenofobia” es defender esa enmarañada estructura mafiosa de intereses y amistades vinculadas por el saqueo al Estado. Y no lo digo yo, lo dijo el pez, que cayó por su propia boca.

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