¿Por qué hay ocupaciones de tierra en el país?

¿Dónde se encaja la táctica de las ocupaciones campesinas? ¿Qué consiguen? ¿Pueden las organizaciones campesinas prescindir de ella?

La ocupación campesina de tierras reclamadas por el mayor productor de soja de Paraguay, nos recuerda el principal problema estructural que tenemos. El despojo, la corrupción, la especulación en torno a la tierra, y la burocracia y el desentendimiento estatales para combatirlos. La falta de un Catastro y de medidas claras y contundentes para recuperar tierras malhabidas cuyos detentadores figuran con nombre, apellido y número de finca en una investigación conocida públicamente. En este panorama, ¿Dónde se encaja la táctica de las ocupaciones campesinas? ¿Qué consiguen? ¿Pueden las organizaciones campesinas prescindir de ella?

La tierra siempre ha sido un elemento de disputas económicas y sociales en Paraguay. Según el economista Luis Rojas, secretario general de la Sociedad de Economía Política del Paraguay (SEPPY), porque el nuestro no es un país minero, petrolero o con grandes industrias, sino uno donde la tierra es el principal factor productivo. Y por eso, generador de riqueza o pobreza.

La tierra siempre ha sido un elemento de disputas económicas y sociales en Paraguay. Según el economista Luis Rojas, Fuente: entornointeligente.com

El etnólogo Marcos Glauser, autor del libro “Extranjerización del territorio paraguayo”*, asegura que Paraguay es uno de los países con distribuciones más injustas de todo el planeta y que “históricamente el campesinado no fue el beneficiado de las políticas de reforma agraria, especialmente durante la época de Stroessner…y es únicamente a través de las ocupaciones que van consiguiendo tierra”.

En la posguerra de 1870 es donde se originan el latifundio moderno y la concentración de tierras, cuando los gobiernos de recuperación nacional venden tierras a mansalva para recaudar, pero en un clima de reparticiones fraudulentas. A modo de muestra, en aquel tiempo la empresa La Industrial Paraguaya se hizo de 2.6 millones de hectáreas para la explotación de yerba mate y la empresa Carlos Casado de 2.4 millones de hectáreas para la extracción del tanino a partir del quebracho.

Reforma agraria estronista
Durante la dictadura de Alfredo Stroessner, que se inicia en 1954, muchas de estas tierras volvieron al Estado, y entraron al circuito de la reforma agraria estronista. “Stroessner ofrece como uno de sus recursos las tierras que los obrajes ya no necesitaban y que habían sido recuperadas para el Estado”, según Ramón Fogel.**

El régimen dictatorial tuvo a su disposición la mitad de todas las tierras arables del país en aquellos años(cerca de 12 millones de hectáreas), de las cuales -a su vez- la mitad entregó de manera irregular (cerca de 6 millones de hectáreas). Éstas son las llamadas tierras malhabidas, y junto con otras que distribuyeron posteriormente los sucesivos gobierno de Rodríguez, Wasmosy, Cubas y González Macchi totalizan 7.8 millones de hectáreas, según el Informe Final de la Comisión Verdad y Justicia, encargada de investigar los crímenes de la dictadura.

Esos son factores históricos que hacen de base a la concentración que se vive hoy, donde el 3% de los propietarios concentra el 85% de todas las tierras cultivables del país, según el Censo Agropecuario Nacional de 2008.

La única salida
Esther Leiva, secretaria general de la Organización de Lucha por la Tierra (OLT), asegura que las ocupaciones son la única salida. “A través de las ocupaciones, del sacrificio, la gente va recuperando la tierra. Incluso muchas veces a costa de la vida se recuperan tierras que la misma Constitución Nacional de por sí ampara al campesino. Si no hacemos ocupaciones, no hay voluntad y menos políticas para distribuir las tierras a quienes necesitan”.

En la posguerra de 1870 es donde se originan el latifundio moderno y la concentración de tierras, cuando los gobiernos de recuperación nacional venden tierras a mansalva para recaudar, pero en un clima de reparticiones fraudulentas. Fuente: mercosurtime.com

En tanto que el dirigente de la Liga Nacional de Carperos, José Rodíguez, dice que “ante la falta de respuestas y después de años de deambular (algunas comités errabundean años tratando de conseguir por vía institucional), se procede a ocupar las tierras, empujados por la necesidad y la desesperación muchas veces. Y con el objetivo de generar una crisis que obligue a una respuesta del Estado para conseguir tierra”.

La desidia estatal se ve hasta con fallos internacionales en favor de campesinos e indígenas, como el caso de las comunidades del pueblo enxet Yakye Axa, Sawhoyamaxa y Xamok Kásek, que después de años, todavía el Estado no soluciona estructuralmente los conflictos, a pesar de la reprenciones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la presión social.

Resultados de las ocupaciones
Mirta Barreto viajó, investigó, editó libros y dedicó columnas de opinión al problema de la tierra en Paraguay, y en tono que no aceptaría refutación, afirma que “la tierra debe ser re-distribuida, y las tierras entregadas fraudulentamente se deben volver a recuperar y re-distribuir”.

“Las organizaciones campesinas, a costa de ocupaciones, desalojos, represiones y muertes tienen que ganarse sus tierras. Ojalá los campesinos ya no se vean obligados a recurrir a las ocupaciones, sería más fácil para ellos el no tener que hacerlas”, dice, señalando la histórica falta de voluntad estatal. Ella estima que el 95% de los asentamientos campesinos son producto de las ocupaciones,  y que sin ellas nada se hubiese logrado.

FUENTES:
*GLAUSER, Marcos, “Extranjerización del territorio paraguayo”, BASE IS, diciembre de 2009, pp174.

**FOGEL, Ramón: Efectos socioambientales  del enclave sojero,en FOGEL, Ramón y RIQUELME, Marcial, “Enclave sojero,merma de soberanía y pobreza”:CERI, marzo de 2005, p98.

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