¿Por qué EEUU y otros aliados de Israel se oponen al reconocimiento del Estado Palestino?

Podría implicar sanciones más severas y reales a los crímenes de Israel. Se teme un aumento de violencia en ambas partes.

El poder de Hamas en un posible Estado palestino es otra de las objeciones. Sin embargo, una negativa al pedido también podría quitar legitimidad al gobierno de Abbas, lo que quiza contribuya a más radicalizaciones.

Obama ya dio su negativa al pedido Palestino en la ONU.

Por: Jasper Kerremans.

El Presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, presentará hoy en la anual Asamblea General de las Naciones Unidas una resolución controversial y muy discutida durante las últimas semanas en la comunidad internacional. Ante el órgano principal de esta organización internacional, Abbas solicitará el reconocimiento de los Territorios Palestinos como Estado de pleno derecho, lo que haría de Palestina el 193° miembro pleno de la ONU.

La aprobación de la resolución significaría, sin duda, 63 años después del Plan de Partición de Palestina[i], un gran paso adelante en términos diplomáticos. ¿Pero qué implicaría el reconocimiento de un Estado Palestino en los hechos? ¿Y por qué tanta controversia? ¿Por qué la resistencia contra la resolución de países como los Estados Unidos, si en principio dicen estar a favor de la opción de dos Estados?

Implicancias

El reconocimiento de Palestina como Estado de pleno derecho dentro de las fronteras del ’67, daría más legitimidad a las reivindicaciones nacionales ante organismos internacionales. Hasta ahora, la Autoridad Nacional Palestina tiene el estatus de observadora en la ONU. Un posible reconocimiento significaría que la ocupación Israelí pasa a ser un conflicto entre Estados miembros. En este caso, los palestinos podrán denunciarla ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya. Esta corte, entonces, podría ordenar sanciones vinculantes, sin posibilidad de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Hasta hoy, Israel no ha sido sancionada por ninguna de las masacres cometidas o en las que estuvo involucrada, contra los civiles palestinos, como en Sabra y Chatila.

Después de incontables denuncias, condenaciones y críticas sin efecto; después de años de infructuosa presión internacional e incluso resoluciones de la ONU contra la construcción del Muro de Cisjordania, la ocupación militar, los checkpoints y la política Israelí de los asentamientos judíos en territorio palestino, Abbas ahora espera poder forzar un avance en ese sentido.

Pero estamos especulando. Aparte de una mayoría de dos tercios en la Asamblea General, Abbas necesitará una recomendación del Consejo de Seguridad (CS). El Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, anunció que no apoyará la resolución. Así torpedeó la esperanza palestina, ya que los EEUU cuentan con el derecho a veto en el CS.

Las cartas sobre la mesa

Se estima que 140 de los 192 miembros de la Asamblea General votarán a favor del reconocimiento. El Presidente de la República Fernando Lugo expresó que Paraguay, como casi todos los países Latinoamericanos y árabes, apoyará el pedido palestino.

Los países de la Unión Europea están divididos, lo que impide una postura unitaria, aunque la alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Catherine Ashton, presionó a los políticos palestinos para que moderen sus exigencias. Francia y la mayoría de los estados miembros se mostraron más bien a favor, mientras que Alemania, Holanda, República Checa e Italia votarán en contra.

En realidad la posición de estos últimos países europeos es la misma que la estadounidense: consideran la resolución de la Autoridad Nacional Palestina como una iniciativa unilateral. Dicen estar a favor de la opción de dos Estados, pero que ésta sea fruto de negociaciones con Israel. El objetivo es forzar a los palestinos a reiniciar las negociaciones que empezaron con los tratados de Oslo en ’93, hasta hoy sin muchos avances y actualmente congeladas.

Sin embargo, parece inconsistente el argumento de la unilateralidad considerando que se pide una votación en la organización internacional más grande del mundo. Además, el propio Estado de Israel fue proclamado unilateralmente por David Ben-Gurión en el 1948.

 
 
 

Hamas ha ganado practicamente el poder absoluto en elecciones democráticas. Los pro-israelíes ven con malos ojos esto.

Temor al resurgimiento de la violencia

Probablemente los EEUU temen un resurgimiento de la violencia en la región. Es seguro que los pobladores judíos de los asentamientos en Cisjordania no abandonarán el Territorio de Palestina sin resistencia.

Otro elemento es el miedo al balance de poder político interno de la sociedad palestina. Las últimas elecciones del Consejo Legislativo Palestino en el 2006 fueron ganadas por Hamás, una organización islámica que no reconoce a Israel ni los tratados de Oslo, y es considerada terrorista por la Unión Europea y los EEUU, entre otros paises. Las negociaciones internacionales se hacen con el gobierno de Al Fatah, el partido de Mahmud Abbas, aunque Hamás obtuvo una mayoría democrática absoluta. Un Estado palestino soberano gobernado por Hamás probablemente sea el peor de los escenarios para todos negociadores en el conflicto palestino-israelí.

Sin embargo, un rechazo de la solicitud de la Autoridad Nacional Palestina no garantiza de ninguna manera una salida pacífica. Una derrota política de Abbas quitará aún más legitimidad a su gobierno en su propio país. La desesperación de un pueblo que vive la ocupación y discriminación día a día, sin perspectivas favorables, podría causar una creciente radicalización y el resurgimiento de luchas violentas.

Una solución intermedia

El ministro de relaciones exteriores francés Alain Juppé, describió un escenario en que la resolución apoyada por una gran mayoría de los países choque contra un veto estadounidense como “catastrófico”. Para evitarlo propuso otorgar a Palestina un estatus más elevado que el actual, como observador siempre, pero con mayores competencias.

Esta sería una solución intermedia que no garantiza nada. Más que nada busca evitar una nueva oleada violenta que aleje aún más la posibilidad de reabrir negociaciones. De todos modos, Abbas logró poner de nuevo sobre el tapete internacional la cuestión de la creación de un Estado palestino, ganando el apoyo de 140 países, lo que en sí ya es un traspié político para Israel.


[i] Con el Plan, la ONU proponía la división de Palestina en dos Estados, uno judío y otro árabe.

Los radicalizados colonos israelíes reaccionarían con violencia ante una iniciativa de devolución de territorio a los palestinos.

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