¿Copiar es compartir?: internautas contra el “Canon digital”

El canon digital según sus detractores, limitará el acceso a la cultura.

Por Jazmín Rodríguez.

La semana pasada llego a mi correo una nueva campaña: Decile no al Canon Digital en Paraguay. Iba acompañada de frases que no pueden pasar desapercibidas como: “Copiar es compartir” o “Tecnología cara, aún más cara”.

El Canon Digital es una remuneración compensatoria por copia privada, que se aplica sobre equipos y soportes electrónicos para compensar los derechos de propiedad intelectual, que los creadores dejan de percibir por la práctica de la copia privada, y que ha sido instaurada en nuestro país desde el mes pasado a través del Decreto Nro. 6.780/11.

Este reciente documento reglamenta uno de los capítulos de la “Ley de Derechos de Autor y Derechos Conexos” (Ley Nº 1328/98), creando una tasa (o impuesto) en favor de los autores sobre cualquier soporte digital que almacene archivos literarios, musicales, informáticos, audiovisuales, etc.

Los principales afectados con esta nueva medida serán finalmente los consumidores (la sociedad en general) y por supuesto, la gran industria digital. Con este canon se cree estar haciendo frente a la comercialización de copias piratas.

En respuesta a esto han surgido muchos detractores, que con el estandarte de internautas y el inmenso ciberespacio por delante, manejan conceptos diferentes sobre autoría. Estos defienden su libertad de acceso a la cultura que podría verse limitada.

Se debe aclarar que los que se encuentran en contra no están en desacuerdo  con los derechos del autor, aunque estos sean los últimos en beneficiarse con esta medida puesto que son las sociedades de gestión de derechos de autor las que administran el cobro del mismo.

A través del sitio http://noalcanonpy.com/, blog bajo licencia de Creative Commons, se afirma que el Canon Digital encarecerá el acceso a la tecnología, aumentará la brecha digital y constituirá un importante antecedente para otras medidas represivas.

Compartir es querer

Compartir es querer reza el primer post, donde a través de una carta abierta se difunden opiniones como: “Soy un autor que emite sus obras con permiso de copia y modificación, pues deseo que mis conocimientos o creaciones requieran el menor costo posible para que llegue a más personas y que estas puedan compartirla con la única restricción de no impedir que se copie, que puedan adaptarla, mejorarla y compartir la mejora, y así hacer cultura”.

La Abogada Maricarmen Sequera del grupo Creative Commons Paraguay, sostiene que se trata de un decreto impopular, interpretado por los usuarios como un intento injusto de compensar a los titulares de derecho de la obra, del perjuicio que les supone la obtención gratuita de obras artísticas sin la obtención del lucro que legalmente les corresponde.

Redes sociales, celulares, software libres, ordenadores portátiles, son parte de nuestro cotidiano, y mientras las opciones y posibilidades crecen y crecen, sobre todo en materia de comunicación y transmisión de conocimientos a través de esta loca carrera que nos ofrece la tecnología, hoy nos topamos con esta gran muralla que nos impide antes que nada el compartir, y me genera sólo ganas de seguir corriendo, y por supuesto, saltarla.

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