¿ABC Miente? Tomemos la ofensiva…!

Confieso que ya no leo el diario ABC Color -y lo lamento por los valiosos colegas que ahí trabajan-, por lo que desconozco la “investigación” que, según comenta mucha gente, publicó días pasados ese periódico sobre la campaña “ABC Miente”. En cambio sí leí el pronunciamiento de los compañeros del Foro de Periodistas Paraguayos (FOPEP), que también se refiere al tema de la campaña y se solidariza con el “condenado” Zuccolillo, obligado a pagar unos cuantos dólares al juez, un tal Castiglioni.

Debo confesar, porque hace falta la discusión pese a que a muchos no les gusta, mi total desacuerdo con el comunicado de los colegas del FOPEP.

En primer lugar

No veo por ningún lado que haya intentos de acallar a la prensa. Sí veo, y es preocupante, que hay intentos de la prensa empresarial de acallar las expresiones de la población. Los colegas del FOPEP hacen aparecer al diario ABC Color como víctima cuando en realidad es el victimario.

En segundo lugar…

Con respecto al “condenado” Zuccolillo, me parece que este caso está previsto en la Constitución, en su artículo 26: un delito común cometido por medio de la prensa.

Para mi no hay duda. El juez que se sintió aludido, a quien no conozco y ni sabía que existía, lo demandó por los juicios de valor emitidos por el cronista, articulista, director (si es que él escribió, cosa que dudo) o quien haya sido, y no por dónde se hayan emitido tales juicios de valor. De todas maneras, ese no es el centro de la discusión. Habría que preguntarse, ¿hubo o no injuria o calumnia en el escrito? A esa pregunta, los colegas no responden. Ni se refieren.

Me dijeron que el juez demandante, hace algunos años había fallado a favor de su propia constructora en un caso de sobrefacturación de empedrados en San Bernardino, por lo que su reputación, o al menos su imparcialidad, es más que dudosa. Pero nuestra justicia es así, nuestros magistrados, camaristas y jueces son así, nuestros fiscales son así. Más que dudosos. De todas maneras, debo confesar que me cayó simpático porque al menos le sacó un poco de plata al “condenado”.

En tercer lugar…

Los compañeros se refieren a la campaña “ABC Miente” y hablan de cosas que no existen. Afirman que hay “una campaña montada contra el diario ABC Color por parte de una organización anónima que busca restar credibilidad a publicaciones sobre presuntos hechos de corrupción del Gobierno”… Tal cosa no existe. No existe tal organización…

Aseguran que “Investigaciones realizadas por colegas de ese periódico encontraron indicios de que esa campaña ha sido especialmente proyectada para ser financiada desde el mismo Gobierno o por colaboradores y sectores afines al Gobierno”. Otra aseveración inexacta. La campaña “ABC Miente” no fue pensada, ni elaborada por organización alguna. Fue una creación colectiva y espontánea producto de una indignación colectiva que se fue acumulando debido a las mentiras, tergiversaciones y desinformaciones de ABC Color.

Aquí también debemos preguntarnos “¿ABC miente?”. Esta pregunta tampoco se hacen los compañeros del FOPEP y yo puedo contestarla sin ningún temor a equívocos ni medias tintas. Yo estoy convencido que sí, que ABC miente. Y no sólo miente sino que tergiversa y desinforma.

Los colegas del FOPEP afirman también que “El trabajo de la prensa ya está sujeto al escrutinio del lector, del oyente o el televidente…” Y el resultado del escrutinio de un sector de los lectores, oyentes o televidentes fue la indignación por la forma tan burda en que ABC miente, desinforma y tergiversa.

Lo que hace ABC Color es grave, porque además de mentir, tergiversar y desinformar, muy pocas veces cede espacio a gente u organizaciones sindicales, campesinas, populares o políticas de izquierda, (y cuando lo hace opina en contra en la crónica, nota, entrevista o el estilo que se utilice) y nunca cede el mismo espacio a quienes piden (en realidad se debería exigir) utilizar el derecho a réplica.

Lo que hace ABC Color cotidianamente es violar la libertad de prensa, de expresión, de opinión. Es el irrespeto continuo a las personas y organizaciones. Es creer que tiene todo el poder y con él hace lo que quiere. Es la omnipotencia.

En cuarto y último lugar…

A la omnipotencia, sólo con la organización. Creo que debemos tomar al toro por las astas. A ABC no le viene mal una campañita en su contra porque hace lo que hizo: presentarse como víctima y todos somos proclives a salir a favor de las víctimas. Con esa “investigación” salió a la ofensiva y nosotros quedamos a la defensiva, explicando una serie de cosas que en realidad, por obvias, no necesitan explicación.

Creo que debemos tomar la ofensiva. ¿Por qué no vamos a fondo con este asunto?

Para ello, antes hay una situación que debemos responder: ¿Por qué todos cuando hay un evento, actividad o lo que fuere, al primero que llamamos para la cobertura periodística es a ABC Color? ¿No es que miente?

¿Por qué no hacemos hace una campaña: “No compre ABC porque miente”? ¿Por qué no hacemos una campaña que diga “No informe a ABC porque tergiversa y desinforma”? Dejemos de darle información. Comencemos a ignorarle tanto en la compra como en la provisión de información.  

En la más pura realidad, creo esa es la única campaña que valdría. El resto es todo blablá, todo mentira.

Pensemos. Actuemos.

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