«De Paraguay a Bangladesh somos iguales»

Con el lema «nuestras voces, nuestros derechos, por un mundo sin muros», se llevó a cabo el tercer Foro Social Mundial de las Migraciones, en Rivas Vaciamadrid (España). Desde allí, entre el 11 y 13 de septiembre resonaron las voces y las inquietudes de migrantes de los cinco continentes. El encuentro se vivió entre charlas, talleres, expresiones artísticas y culminó el domingo 14 con una colorida y multicultural marcha por la capital española.

El Alcalde de Rivas, José Masa (Izquierda Unida) arrancaba su discurso argumentando porqué apoyaban y organizaban este encuentro. «Nos negamos a ser un ayuntamiento que solo limpia calles y enciende bombillas. Reclamamos el espacio ciudadano de participación y el tema de las migraciones y los migrantes son una prioridad en nuestra política». Reconoció además el esfuerzo de los lugareños por la acogida en sus casas a la mayoría de los delegados participantes.

Ignacio Aguilar de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), habilitó el encuentro recordando que hace 20 años llegaba la primera patera (embarcación precaria) de africanos en las costas de Islas Canarias, iniciándose así el flujo migratorio masivo desde África a España principalmente. Aguilar recordó a todas las víctimas de la exclusión que buscando un mundo mejor encontraron la muerte en aguas del estrecho de Gibraltar; para ello solicitó un emotivo minuto de silencio. Así empezaba una de las tres jornadas de debates, propuestas y denuncias en torno a las migraciones en el mundo entero.

Durante el encuentro, del que participaron más de 2500 delegados, se trabajó sobre cinco ejes temáticos: «La globalización y las migraciones», «sociedades de origen y alternativas de desarrollo», «fronteras y derechos humanos», «las sociedades de llegada y la situación de los migrantes», «asilo, refugio y desplazamiento». Estos temas fueron discutidos en sesiones plenarias, debates y talleres. También se vieron reflejados en las diferentes manifestaciones artísticas en espacios abiertos a toda la comunidad.

En busca del pan

La acuciante situación económica, los efectos del cambio climático y las guerras, son los principales motivos que empujan a la gente de diferentes regiones del planeta a buscar una mejor vida. La mayoría recala en las ciudades del norte, ya sea de Europa o América. Varias de estas personas que salieron de sus países a buscar el pan o el refugio, manifestaron sus vivencias, sufrimientos y las violaciones de sus derechos en los países de acogida. Una de las cuestiones más complicadas, según dijeron, es la integración en sociedades muy distintas a la suya.

Fracois Houtart, del Centro Tricontinental de la Universidad Católica de Lovaina (CETRI) advirtió sobre cómo el cambio climático está afectando a los países más pobres (principalmente los del sur) y anunció que en los próximos años habrá 200 millones de desplazados y otros tantos más por la creciente producción de los agrocombustibles (biocombustibles). Houtart argumentó que el modelo de desarrollo es el principal culpable de que la gente abandone su país de origen, un modelo en el que «el 20% de la población absorbe el 84% de la energía y el consumo». Fue tajante al afirmar que «el sur pagará el precio de los biocombustibles que disfrutará el norte».

Demetrio Valentini, del Consejo Internacional del Foro Social Mundial destacó la importancia de los migrantes como dinamizadores y no como un problema social. «Los migrantes son profetas de cambios», expresó al explicar que la convivencia intercultural favorece el desarrollo integral de las personas en un mundo cada vez más matizado por las diferencias.

Sin embargo las denuncias de violaciones de Derechos Humanos de los inmigrantes fueron la constante en un foro del que participaron importantes referentes del tema Migración, como el relator especial de la ONU para los Derechos Humanos de los migrantes, Jorge Bustamante al que algunos participantes increparon duramente la falta de acción de los organismos de las Naciones Unidas.

Europa desató la tormenta

El ojo de la tormenta fue sin duda la recientemente aprobada Directiva de Retorno de la Unión Europea, que obliga a los inmigrantes a retornar voluntaria o forzosamente a sus países de origen o su detención en centros de encerramiento. La norma europea fue duramente criticada y rechazada por los diferentes delegados, autoridades y participantes. «Esta es una directiva del bochorno, de la vergüenza», exclamó una delegada del Perú, que continuó diciendo: «Los europeos entran, nos saquean sin pedirnos permiso y ahora tampoco quieren que nos ganemos el pan acá, pero les decimos que seguiremos, que les denunciaremos donde sea».

En efecto, las denuncias de detenciones y deportaciones ilegales, incluso tortura, saltaron al tapete. Los Centros de Internamiento para personas indocumentadas (CIE) fueron duramente cuestionados, ya que las organizaciones de Derechos Humanos consideran que son cárceles ilegales, semejantes a campos de concentraciones, algunos incluso las denominan «Guantánamos de Europa».

Sin ir más lejos, a la delegada de Panamá en el foro, Larisa Duarte, la policía española la detuvo nada más llegar al aeropuerto de Madrid. La encerraron en una pequeña habitación del aeropuerto junto a otras personas, aún cuando ella contaba con la invitación oficial certificada de las autoridades del foro y del propio alcalde de Rivas. Al principio los policías no quisieron saber de razones y la retuvieron durante 18 horas. «No me maltrataron, pero el gesto de bienvenida a España fue denigrante. Una viene a participar en un encuentro con mucha ilusión y me detienen como a una delincuente sin que me den explicaciones», expresó Larisa. De no haber sido por la mediación de los organizadores del foro que fueron a «rescatarla», habría sido deportada a su país.

En contrapartida hubo exposiciones sobre importantes experiencias de integración y ejemplo de ello es la localidad de Rivas, donde cuentan con un plan de integración, una prueba de que la convivencia es posible.

Todos los temas abordados durante el encuentro fueron sintetizados en una Declaración de los movimientos sociales participantes, aprobada en una asamblea general por los delegados.

Cultura en las calles

En todo momento y en cada espacio se podía notar diferentes expresiones artísticas. Así podría encontrarse con grafiteros de chambre 302, o exposiciones fotográficas en las diferentes salas temáticas. Una mención especial merece la instalación Siente el Magreb, un complejo de haimas (carpas tradicionales del desierto) y paseos que reproducen la vida en el desierto del Sahara.

El plato fuerte estuvo en las noches con los conciertos en el estadio olímpico de la ciudad, donde más de diez mil personas disfrutaron de artistas como el gran cantaor flamenco Enrique Morente, acompañado de una orquesta marroquí. A criterio de este cronista, el que se llevó la palma del encuentro fue el grupo teatral Cal y Canto que realizó una extraordinaria representación de la vida de una familia de Marruecos y su peripecia para cruzar el estrecho de Gibraltar en canoa y luego su adaptación a la sociedad española. Lo más impresionante fue la puesta en escena, en el estacionamiento del polideportivo, con el público en medio de la representación, barcos con ruedas, casas giratorias, escenografía móvil; en suma, una buena combinación entre la grandilocuencia de la puesta callejera y el contenido de profundo drama humano.

También es digno de destacar la diversidad en las propuestas, como el grupo de jóvenes de la Nación Shuar de la selva amazónica del Ecuador, el narrador oral Boniface Ofogo, que contó las historias del África profunda, o la murga argentina de un grupo de adolescentes de La Plata.
Paraguay presente

En el foro participaron representantes de asociaciones de paraguayos en España, principalmente de Madrid y Marbella. Según algunos referentes, la poca asistencia de los compatriotas se debe a que hay muchos obstáculos que impiden a la gente organizarse, pero que de a poco van entendiendo la importancia que pueden tener las asociaciones. De momento hay una idea de fortalecer una Confederación de paraguayos en España.

En la marcha de clausura del domingo, que culminó frente al Museo Reina Sofía, una solitaria tricolor ondeó por las calles de Madrid y llamó la atención un cartel que decía: «De paraguay a Bangladesh, somos iguales», quizá resumiendo el sentir del foro y la necesidad de convertir la lucha de los diferentes colectivos de migrantes en una gran cruzada global.

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